10/3/17

Amor


-         Mírame y dime que me quieres. Dime vas a estar enamorada de mí toda la vida, que vas a idolatrarme incansable en el pedestal del amor aunque haya terremotos y huracanes que amenacen con derrumbarlo. Dime que nunca vas a ver mis defectos y si una sombra llega hasta tus dulces ojos la ignorarás con inocencia. Dime que vas a perdonar todas mis debilidades, que convertirás mis temores es carcajadas. Dime que vas a desearme con esa inmensidad hambrienta caníbal dentro de cinco años, dentro de treinta años, aunque mi cuerpo envejezca como una flor a través de las estaciones. Dime que nunca estaremos enfadadas más de tres minutos y haremos las paces como si hubieran pasado treinta horas sin calmar la sed. Dime que nunca te aburrirás de mí, que nunca te cansarás de escucharme, que nunca necesitarás a nadie más. Dime que nunca tendrás dudas, porque dicen que en cuanto dudas de si amas ya se ha terminado ese amor, no corramos ese peligro. Prométeme que vamos a alcanzar la cima y conseguir vivir allí la eternidad en una vida juntas haciendo equilibrismos en un abrazo.
-         ¿Quién puede prometer eso?
-         El amor verdadero.
-         El amor verdadero no es humano.
-         ¡Yo quiero un amor de diosas, un amor de hadas, un amor de ninfas que construyen su palacio en un charco!
-         Quieres un amor imposible.
-         Solo quiero un amor que no duela.

Las dos chicas se separan, una sube al autobús que estaba esperando y se da la vuelta en el último momento para poder mirar a la que se ha quedado sentada en la parada y ver cómo se limpia una solitaria lágrima.