27/9/16

Si la niña no llora está muerta


Hay un trueno que conoce mi nombre
como la caricia de la lluvia
antes de fragmentarse contra el suelo

hay un rostro que me observa

contemplo mi sucio reflejo
en agua cristalina

hay un rostro que se deforma en grito

Caerán los coágulos como lágrimas entre mis piernas
mientras la oscuridad me abraza el cuello con sus garras
y el futuro se convierte en un triste presente
que gime
y busca
y grita
y gime
y duele
y desgarra
y gime
con la boca llena de arañas azules
de besar la soledad.


21/9/16

caquexia 2


Recordar que tienes el secreto del silencio 
en la cálida herida de la tristeza
desgarrada
entre los pliegues de arrepentimiento
si te atreves a marcharte de sangre
si te atreves
para calmar al trueno desesperado
que quiere ser aguijón en tu pupila
donde se esconden la enfermedad y el eco
y derramar la infección
como si no fuera contagiosa
como si no fuera un mar intentando calmar la sed
como si no fuera mi rostro azul
asfixiado
de soledad
Y, de repente, a punto del salto de fe
de ser ángel de nieve en el cemento
el terror,
olvidar
el orden de las palabras en el desierto de la lengua
y partir el secreto en dos nubes grises
que lloran
y lloran
y lloran



20/9/16

caquexia 1


No es un pecado coserme los labios con soledad
pero sí hacerme sangrar palabras escondidas

¿y si todos son barbarie  ellos
que te huelen como si fueras tú la herida
porque no entienden la caricia
del silencio?

como carroñas acechando el cadáver
que todavía lucha por aliento.



17/9/16

Día cuatro de regreso a la rutina


Lo único que me incitaba
a volver a casa
era terminar de escribir
todo lo que necesitara escribirse

como si pudiéramos chantajear a la muerte con arte...

pero había olvidado
que solo se puede escribir mientras soñamos
y la vida real nos rompre los dedos a latigazos
cada falange de musa agoniza
susurrando
epitafios.




15/9/16

Día dos de regreso a la rutina


El tiempo me engulle
dentro de una oficina gris
y los segundos se convierten en cactus moribundos
como mis mejillas alimentando las ojeras
que se extienden por todo mi cuerpo

Y cuando pasa la eternidad
que cae de mis párpados como una pestaña desgastada
salgo hacia las últimas horas de sol
respiro el aire contaminado
y camino hacia casa
hacia mi momento para ser

pero he olvidado las letras de mi nombre.



14/9/16

Día uno de regreso a la rutina


La condena de marcharse
que conlleva siempre volver
al único hogar conocido
con olor a cárcel antigua
y metal oxidado

Los paisajes de oxígeno se decoloran en las pupilas

Las bestias de cemento
desgarran el suspiro de luz
que sobrevive al hongo gris
que asfixia las nubes
y nos dejan a la penumbra del recuerdo
donde se confunden las rosas con las margaritas
y al arrancar una espina
llueve sangre.


4/9/16

Hablando de escribir y trabajar

Entretenimiento (sinónimos):
Distracción, diversión, pasatiempo, esparcimiento, hobby, afición, jolgorio, placer, recreo, regocijo, juego.  Antónimos: aburrimiento.

Trabajo (sinónimos):
Ocupación, función, misión, cometido, quehacer, labor, tarea, faena, operación, tajo, brega.
Esfuerzo, carga, tormento, pena, penalidad, martirio, padecimiento, batalla, lucha, pugna.
Antónimos: descanso.


Solemos considerar el trabajo lo opuesto al entretenimiento, le damos un matiz peyorativo porque el trabajo suele ser una obligación impuesta que conlleva un esfuerzo más duro y el entretenimiento una actividad elegida de esfuerzo ligero o nulo. Pero no son opuestos y aquí aparece lo que llamamos “vocación”.  Hay personas que tienen la suerte de dedicar su vida a su vocación y luego estamos los demás, que tenemos un trabajo por obligación y otro trabajo vocacional que queda relegado a “simple hobby”, pero eso no debe quitarle importancia o permitirnos no tomarlo tan en serio, pues eso que elegimos, eso en lo que elegimos volcarnos en cuerpo y alma, es lo que le da más sentido a nuestras vidas y representa las alas de nuestra libertad. Para mí es escribir, y por eso quiero hablar del trabajo que implica escribir, del aprendizaje y esfuerzo necesario para hacerlo y de la satisfacción de cada momento dedicado a ello. 

Y sabed algo: escribir no es solo juntar palabras. Claro que puede hacerlo cualquiera, incluso hacerlo bien, pero solo si decide dedicar su vida a ello con obsesión y devoción.

Yo pensaba que ya lo sabía y que ya lo hacía, pero me he dado cuenta justo mientras escribo mi primera novela y mientras leo el primer libro sobre cómo hacerlo de que no había tomado la decisión de verdad con todo su peso y conscientemente, de que acabo de hacerlo, de que antes solo era una “juntapalabras” y ahora empiezo a ser lo que he decidido que quiero ser: escritora.

Y cuando me pregunten a qué dedico mi vida, diré: yo escribo.



fotografía de Angélica Liddell