24/5/16

No queda nada

No es cómodo este colchón de soledad y muelles desgastados que se me clavan como su ausencia
vengándose por destrozarlos con nuestro desamor,
ahora es su momento de gloria en mi tragedia.

Me consume una tristeza profunda, como un acantilado sin viento
me pesa, me arrastra hacia abajo, hasta pisarme a mí misma
se me enreda entre las venas
pero no puedo expulsarla de mí
me ahogo y no hay mar, ni sed
ni una sola gota de compasión.

Me quedo mirando el accidente a cámara lenta
solo miro y miro y miro
y huelo la sangre
y sangro
me quedo paralizada
fragmentándome hasta que solo quede polvo y ya no duela.

Mi cuerpo es sabio, por eso me daña
mi cuerpo me odia y se retuerce por dentro, me apuñala, me desgarra, me muerde
y después llora
para darme envidia por todo lo que yo no puedo desahogar
me acurruco con las rodillas al pecho y empapo el colchón.

soy la muerte

y no muero.