25/3/16

Hater v. Fans


A los hater no hay que hacerles mucho caso pero a los lameculos muchísimo menos. Incluso elegiría por encima del fan al hater, al menos van a hacerte cabrear y puedes sacar algo positivo de esa energía, pensar "voy a hacerlo mejor para callar todas esas bocas venenosas", pero hacerlo mejor no está de moda, por eso abres a ciegas cualquier libro de poesía en la fnac y podría haberlos escrito todos la misma persona.

Pero quiero hablar de los fans, esos seres que te idolatran, que te lastran, que destruyen cualquier ápice de talento que pueda tener una persona. Esos fans que siempre quieren lo mismo y si intentas cambiar (mejorar, evolucionar) se enfadan contigo porque te quieren accesible en su mediocridad, si alzas el vuelo puedes dejarlos atrás y no van a permitirlo, como te aman te odiarán, si les complaces y te amoldas a ellos te destruyen y si no lo haces te abandonan. Tal y como se enamoraron de ti la primera vez así debes ser siempre. Esos fans que matan el alma del artista y son cientos y miles y millones de personas y jamás debes confiar en ellos ni trabajar para ellos.

Una persona-artista con un poquito de talento, con mucha obsesión y esfuerzo, mejora y evoluciona de forma natural, es como crecer de niño a adolescente a adulto a anciano, si no estás enfermo lo haces de forma natural, llamemos a la mediocridad la enfermedad del arte, si no la tienes vas a crecer poco a poco hasta sacar lo mejor de ti. Y a parte de obsesión y esfuerzo y perseverancia sólo tienes que hacer una cosa más para llegar a ser lo mejor que puedes ser: aislarte del mundo, trabajar solo para ti mismo, hacerlos a ellos mudos y a ti sordo, alejarte de la muchedumbre, no dejarte hundir ni por su amor ni por su odio. Si tienes suerte encontrarás casi por arte de magia a una o dos personas en las que podrás confiar, todos los demás te dañarán, queriendo o sin quererlo.