31/3/16

diario: vacaciones

Creo que podría decir que prefiero no tener vacaciones por lo mal que me siento después, tan deprimida, tan apática, tan sin ganas de vivir, tan atrapada por la rutina, por las obligaciones sociales, por este mundo asfixiante que nos roba la pasión y el arte porque no les son útiles, prefiere que seamos buenos trabajadores, buenos esclavos levantando sus imperios a base de pan duro y alienación. Te dicen una mentira: todos tenemos las mismas posibilidades. Te adiestran desde que naces: tienes que querer ser como nosotros. Y nos pasamos la vida buscando algo inalcanzable, olvidándonos de nosotros mismos. Me acoplo como un engranaje más, controlo la desesperación, alimento a mi pájaro azul con migajas, sobrevivo, y entonces tengo cinco o diez días libres y recuerdo la libertad, pero solo es un espejismo, siempre hay que volver a la vida real. Ahora soy una persona adulta, soy una persona de provecho (para los buitres), tengo futuro profesional y me estoy muriendo por dentro, aquí, detrás de las ojeras, de los sueños moribundos, agonizo, entre asiento contable-poema-asiento contable-poema y la locura acariciando mi cerebro.