23/3/16

diario: silencio

Creo que el dolor se lleva con luto y en silencio, se guarda dentro y se graba a fuego en los huesos pero se hace impronunciable, no hay que avivar el fuego de los infiernos, no hay que dejarse consumir, hay que desterrarlo a lo profundo, al silencio. Yo, de verdad, soy físicamente incapaz de pronunciar el nombre de mi ex, casi no puedo ni pensarlo pero si tengo que decirlo en voz alta se me encaja la mandíbula, me arde la lengua, se petrifican los labios, se cierra la garganta, no puedo, no puedo decirlo, porque duele y no solo duele sabe a vómito, a cenizas, a infección. Tampoco puedo decir en voz alta una palabra que llevo tatuada, pese a su belleza es la segunda más dolorosa que conozco. El silencio, ahí es donde están los peores demonios personales.