5/2/16

Esclavos mellados

Parece que le debamos algo a nuestros amos, a la empresa que nos contrata, esclavos y complacientes, esclavos sonrientes, esclavos mellados. Quieren que nos comprometamos, que nos sintamos parte de la empresa para sentir la responsabilidad de hacer no solo nuestro trabajo sino lo que tengamos que hacer para sacarla adelante. La empresa forma más parte de nuestra vida que nuestra propia vida. Nuestras responsabilidades aumentan, nuestro suelto no tanto. Esta semana tienes que quedarte a hacer horas extra sí o sí porque la empresa lo necesita, sólo es un pequeño esfuerzo, vamos, tú puedes. Pero cuando tengas que hacerte un implante porque tengas un diente negro y roto carcomido por la angustia y el odio, por la bilis del vómito que se convierte en el sabor de tu sonrisa cordial, ese diente podrido que te susurra que no vales nada, quién te ayudará a renovar la máscara cuando tu cuenta corriente está anoréxica y el jefe de tu empresa está en algún viaje en algún lugar del mundo y confunde tu nombre con el del conserje.