6/1/16

Ideas malditas

A veces se te ocurre una idea para un texto o los primeros versos de un poema ¡incluso el poema entero! mientras estás pensando pero ocupada, en la ducha, haciendo la compra, trabajando, a punto de quedarte dormida... y para cuando puedes sentarte a escribirlo se te ha olvidado cada maldita palabra perfecta que tenías en la mente, lo intentas con todas tus fuerzas pero no sale nada, escribes las primeras palabras y las borras y otra vez y empiezas a darle forma y es tan horrible y feo y deforme y no encaja nada, es imposible, tienes que rendirte, escribir sobre otra cosa o de otra forma o dejarlo para otro momento de inspiración y tragarte el cabreo como puedas.

Y están esas otras veces en las que se te ocurre algo que no es demasiado bueno o interesante y prefieres hacer otras cosas, lo apartas y sigues con tu vida, horas o incluso días, y esa idea reaparece fugazmente de vez en cuando, no lo has olvidado ¡no puedes! y acabas dándole más vueltas y obsesionándote con cada palabra, hasta le coges manía, es una tontería y no quieres escribir sobre ello pero no te abandona, no te deja, hasta que tienes que sentarte y escribirlo y sacarlo todo para poder volver a estar tranquila y pensar con claridad en lo demás. Lo genial es que puede que salga algo bueno de eso que no creías importante o que no te apetecía hacer.