29/6/15

Solo tengo una cosa clara: todo es dolor



Sé lo que es
ser jaula
prisión de una bestia salvaje
siempre aguantando por la fuerza
me araña
me araña por dentro
a cada instante para que lo suelte.
Forma parte de mí
como un tumor maligno en mis pulmones
es mi oscuridad
es la sombra de mis ojos
y me consume mantenerlo
me agota resistirlo
y cuando se escape
con este rugido de odio y dolor imperecedero
destruirá el mundo.


Lo siento como algo vivo y venenoso en mi interior, tan real como yo misma, mi oscuridad. Quiero soltarlo y no me atrevo porque solo quedarán ruinas a su paso. Contenerlo me está matando. Siento sus garras jugando con mis costillas, hurgando en mi ombligo, controlando el bombeo de mi corazón, a veces aprieta y no sé quién va a soltar primero. Solo tengo una cosa clara: todo es dolor, la paz no existirá nunca, ni resistiendo ni dándome por vencida.

  ¿Qué es vida?


17/6/15

Trágame, mar. Escúpeme.

A veces estoy en sequía lectora y tampoco me sale ni una palabra. No tengo ni tiempo ni ganas de buscarlo, caigo rendida en la cama al salir de trabajar y por la noche me trago horas de televisión porque no puedo dormir. Así pasan los días. Creo que esto es lo más parecido a estar muerta.

Menos mal que en dos semanas voy a ver el mar y si eso no me revive mejor me dejo llevar por las olas.


10/6/15

Nana cruel


Suena Robe
para acallar el llanto
y desvanecer el deseo
de la caricia fría
y dura de metal
que está ahora muy lejos de mí
en algún vertedero
y tan cerca a la vez
tanto, en mis pensamientos
tan dentro como este grito que no suelto
que me viola y me desgarra
la garganta,
qué nana tan cruel
e insoportable,
para parir la muerte
mecida en el surco de mis cicatrices
echado raíces en mis deshechos.


Sé lo que se siente al morir mejor que cualquier cadáver.


3/6/15

Conversación, monólogo, escena, fin.

- No deberíamos hacerlo.
- No puedes dudar ahora, hay que terminar lo que se empieza.
- Está mal.
- El mundo entero está mal, la justicia no existe, hay que hacerla.

Aparto la mirada del espejo y clavo los ojos en él.

Te voy a contar un secreto:
Siempre tengo miedo

Pero no de ti. Tengo mis propios monstruos, mi interior es como una prisión infernal donde están atrapadas todas mis pesadillas, gritando como bestias enjauladas, rabiosas desgarrando mi interior, y tú eres el menor de mis problemas. ¿Crees que voy a tenerte miedo solo porque eres un hombre, más fuerte y más alto que yo? Nunca has mirado a los ojos a un monstruo de verdad y tú no llegas ni a perro rabioso. ¿Crees que puedes hacerme daño, que tus empujones, tus puñetazos, tus patadas, pueden hacerme sufrir? No sabes lo que es dolor de verdad, ese insoportable que aniquila todo a su paso, porque ese se siente desde dentro y no deja moratones ni hace sangre, ese consume hasta devorarte por completo. No, no me das pena, no eres así porque sufras, solo eres perverso y patético, con tus puñitos y tus insultos. Puta. Zorra. Fea. Gorda. Asquerosa. Ridículo. Desesperado. ¿Crees que puedes hacerme llorar? Ni siquiera la oscuridad es capaz de arrancarme una sola lágrima, porque ya no me quedan, mucho menos para ti. No escondes ningún truco bajo la manga que yo no tenga bajo la piel. ¡¿Qué más queda por romper?! ¿Ves algún recoveco que quede intacto en mí? Ya está todo destrózalo, qué más da. Si importara eso importaría todo lo demás.

Pero tú, tú no eres NADA.
Para ti ya no me queda ni paciencia ni redención.

Me acerco hasta él y recojo con un dedo una solitaria lágrima que le resbala por la mejilla, la llevo hasta mis labios, me parece injusto que todas tengan el mismo sabor salado, como si no mereciera ese ápice de humanidad. Le quito la mordaza de la boca y antes de que pueda proferir su último insulto, grito o súplica paso la hoja de metal que empuño por su cuello, mi última caricia, la única que se merece tal escoria, y observo cómo se desangra como una cascada desolada.

¿Quién es el verdadero monstruo aquí, eh, cariño?