21/1/15

Infierno

Llevo tres días sin poder dormir
salgo de trabajar
tengo que sujetarme los párpados
cuando cierro los ojos mas de tres segundos
me cuesta horrores abrirlos
tengo que aguantar despierta unas horas más
perdiendo el tiempo
poco se puede hacer cuando tienes más sueño que vida
aguanto
aguanto
aguanto
ceno con la televisión de fondo para cubrir la soledad
y el sueño se desvanece de repente
otra vez
joder
doy vueltas en el sofá
me acurruco entre mantas
cierro los ojos
joder
doy vueltas en la cama
me arropo con el edredon hasta perderme dentro
que ningún monstruo pueda encontrarme
cierro los ojos
joder
joder
joder
¿Por qué me preocupan tanto los montruos que puedan
esconderse en la oscuridad
si tengo al peor de todos dentro?
Saber que cada minuto que pasa es tiempo que pierdo de sueño
dolor de mañana
es más tortura que el propio mañana
y despúes de inventarme tres vidas en las que soy feliz
por fin puedo dormir
pero
descansar es otra cosa diferente
me muevo mucho y me despierto con cada giro
tengo calor
tengo frio
tengo pesadillas
tengo que ir al baño o mearme encima
tengo sed y ojala pudiera mearme en la boca para no tener que levantarte más
y suena el despertador ¡no puede ser! ¿ya?
no puedo abrir los ojos
me duelen
todo el cuerpo me duele
todo el dolor me duele
y empieza otro día el mismo día con el mismo dolor después de tres días igual un cuarto
quedan tres minutos para que pase el metro
dos minutos
un minuto
camino hacia delante
lo escucho llegar
sigo caminando
veo las luces
las puntas de mis pies tocan el borde del paraíso
un paso más.


18/1/15

"La muerte siempre al lado. Escucho su decir. Sólo me oigo."

Nada más abrir los ojos sé que hoy no va a ser un buen día. Noto un sabor metálico en la boca, me mojo con la punta de la lengua los labios resecos y me incorporo sobre el colchón. Miro el móvil, la alarma sonará en tres minutos, odio despertarme antes de que suene, la quito. Subo la música en los altavoces que tengo por toda la casa, lo suficientemente alto para distraerme de mí misma pero que no moleste a nadie. Me arrastro descalza hasta el baño y me siento sobre la taza del váter. No soporto las costras y así siempre estoy abriéndome las heridas, me quito con la uña dos de los muslos y limpio la sangre. Me lavo las manos. Aliso la sábana que cubre el espejo y me paso rápido el cepillo por el pelo para desenredarlo.

No encuentro tazas limpias en la cocina, cojo la de ayer y la enjuago un poco. Desayuno un café bien cargado para soportar la mañana. Pondré el lavavajillas cuando vuelva. Elijo un vestido del armario, el único que tengo en todos los colores posibles, de azul para hoy, y botas de cuero.

Me pongo los cascos en el ascensor y enciendo la música, el volumen a tope, lo más lejos del mundo que pueda dejarme. No puedo vivir sin música, invadida por el ruido, por mí misma…

Me siento en la sala de espera. Siempre soy puntual y siempre me hace esperar, una vez incluso veinte minutos, no sé si me pone a prueba para ver si pierdo los nervios o si es así de cabrona sin motivos. Uno, dos, tres, cuatro… Tengo la sensación de que me paso la vida entera esperando, siempre dependiendo de los demás, de algo exterior o interior pero nunca yo, sin posibilidad de improvisación, sin libertad… Setenta y cinco, Setenta y seis…. Debería pedir un cambio de psiquiatra a una que al menos finja que le importo… Ciento noventa y siete, ciento noventa y ocho, ciento noventa y nueve, doscientos, doscientos uno…

- Ya puedes pasar, Tamara.

Me siento en el sillón de siempre mirando hacia la ventana mientras ella sigue escribiendo en su cuaderno, siempre está “tomado notas”, cómo me gustaría leerlas y ver que solo escribe una y otra vez cuánto odia su trabajo.

- ¿Qué tal llevas el cambio de medicación, has notado algún efecto secundario como mareos, insomnio, vómitos o cualquier malestar?
- Estoy bien y estable, me funciona sin problemas.
- Ajá, pues sigamos con ello.

Recojo la receta, nos despedimos escuetamente y me voy rápido. Mientras bajo por las escaleras me pongo los cascos y enciendo la música, pero en menos de una canción suena el aviso de que va a apagarse. Mierda ¿Se me ha olvidado cargarlo? No puede ser. No lo soporto, no puedo soportar el caos del exterior, joder. Y hoy estoy demasiado sensible, ya sabía que algo malo tenía que pasar. Respiro hondo tras la puerta de la calle, es estúpido que un fino cristal me haga sentir a salvo, estoy rodeada de infiernos, dentro, fuera… Cuento hasta diez para relajarme, hasta treinta, y salgo. Tampoco es para tanto ¿no? Solo es gente ¿no? Camino mirando al suelo y acelero el ritmo, tengo un paseito de veinte minutos hasta el metro.

Atajo por un pequeño parque de jardines y al girar en una esquina me tropiezo con un hombre que también parece llevar prisa, no me caigo hacia atrás gracias a que me sujeta con sus grandes manos. Se tambalea hacia delante y huelo el alcohol que desprende todo su cuerpo. Intento soltarme pero me tiene agarrada.

- ¿Estás bien, guapa? Espero no haberte hecho daño.
- No, lo siento, iba sin mirar y con prisa, ha sido mi culpa.
- No te preocupes, preciosa, tropezaría contigo otra vez solo para sentir tu cuerpo junto al mío.
- Lo siento, pero tengo que irme, si me suelta...
- ¿De verdad? No quiero que te vayas, estás para comerte.
- Y tú estás demasiado borracho, ¡suéltame ya!

El corazón se me acelera cuando una mano me suelta solo para colocarse en mi culo, me sube el vestido y me aprieta las nalgas, siento ganas de vomitar. Por favor, por favor, joder, hoy no tengo fuerzas para soportar esto. Me lame el cuello y reprimo una arcada. Intento empujarle pero es como intentar apartar un muro, me muerde, sus dedos se cuelan entre mis bragas aunque intente cerrar las piernas con todas mis fuerzas y me penetra con ellos, del dolor se me saltan las lágrimas. Le doy un rodillazo en los cojones e intento correr pero no llego a dar ni dos zancadas cuando me sujeta del pelo y de un guantazo con el dorso de la mano me tira al suelo, siento el sabor de la sangre antes que el dolor.

- Si te vistes como una puta te tratarán como a una puta, tienes suerte de que no sea un violador porque si no te follaría aquí mismo. Zorra.

Me da una patada en la tripa y se va sin mirar atrás. Me pongo rápido de rodillas sobre el suelo y vomito la cena, el café y bilis manchada de sangre hasta que mi cuerpo deja de temblar. Me siento sucia, despreciable. Siento que quiero desangrarme aquí mismo y limpiar cada centímetro de piel… Y me siento caer... en la oscuridad...


Me limpio el vómito de los labios con un pañuelo y me levanto del suelo. Me sacudo la tierra que se me ha incrustado en las rodillas, salen gotitas de sangre de la piel, me seco las lágrimas. Sí que parecemos una puta tirada como basura. Puedo ver cómo el ser despreciable que te ha hecho sentir patética e indefensa se va a lo lejos, pero todavía puedo alcanzarlo. No te revuelvas en mi contra, no puedes detenerme hasta que haya terminado, cierra los ojos o mira pero déjame tranquila. Voy tras él, siguiéndole, esperando el momento en que pueda pillarle desprevenido y hacer con él lo que quiera. ¿Si no llevas todos estos años esperándome por qué tienes una navaja en el bolso? Así no puedo enfadarme contigo, es como si me recibieras con un abrazo. Pero, joder, estarías menos sola si no tomaras esa mierda de medicación, por tus miedos y tu debilidad yo sufro las consecuencias, deberías dejarme a mí para siempre. 

Le sigo un par de manzanas hasta un edificio. Así que vives ahí, bien. Corro el tramo que me queda hasta llegar a él mientras saca las llaves y abre la puerta. Consigo llegar antes de que se cierre y entro dando un portazo. Se gira, me mira y se ríe. 

- ¿Qué pasa, vienes a por más?

Dejo que se acerque hasta sujetarme del cuello y me arrastra hasta un cuarto donde están los contenedores de basura. Me  empuja contra la pared. El corazón se me acelera mientras se baja la bragueta y se saca su asquerosa polla flácida. 

- ¿Qué pasa, eres marica, por eso no se te pone dura, por eso no me has violado? 
- ¡Calla, puta! Te vas a enterar de lo que es un hombre...

Me da un tortazo y vuelve a abrirme la herida del labio, la sangre me gotea por la barbilla, me río mientras me aprieta el cuello, el pecho me va a explotar, quiero gritarle en la cara hasta reventarle los tímpanos, quiero arrancarle la piel para que nunca vuelva a sentir a nadie, quiero arrancarle el corazón y lamerlo. Empiezo a notar la falta de aire mientras él se masturba desesperado por ponérsela dura para poder metérmela. Se la agarro y cuando me mira sorprendido, cuando empieza a sonreír y soltarme el cuello, abro la navaja que tenía escondida en la otra mano y se la clavo en la base de la polla, antes de que se dé cuenta, con un giro de muñeca, se la corto y se queda colgando en mi mano, separada de su cuerpo. La sangre empieza a empaparle los pantalones, se cae al suelo, y antes de que empiece a gritar le tapo la boca y le corto el cuello. 

Le miro a los ojos mientras se desangra y cuando muere quito la mano de su boca y la pongo entre mis piernas, tengo las bragas mojadas. Me froto los labios, el clítoris, me recorre un escalofrío, ¿cuánto hace que no follas? Aparto las bragas y me meto dos dedos, gimo de dolor y placer. Hace mucho tiempo, parece. Me follo con los dedos y con la otra mano me froto el clítoris con violencia y en segundos me corro. Unas gotas de flujo me resbalan por la mano y caen en el cadáver. Joder, qué más da.


12/1/15

Se me salen las heridas por los ojos

Tengo un cuchillo en la mano
Y una X sobre el corazón
Para no fallar
Pero me tiembla todo el cuerpo.
Te siento cavando una tumba en mi pecho, la arena se me desborda por los ojos, lloro tormentas en el desierto que cubre hasta el horizonte de la punta de mis dedos. Tengo tu grito en la garganta, no me dejes respirar, quién necesita respirar para morir viviendo. Quién necesita nada si no es nadie. Quién necesita a nadie si tiene la peor compañía del mundo. Quién tiene los huesos helados, podría romperme el cualquier momento, convertirme en un recipiente de carne que suena a agonía si lo pateas. 
¿Quién somos? El odio. ¿A quién odiamos? A nosotras. ¿Por qué nos odiamos? Porque no podemos amarnos. Porque somos el dolor hecho carne y mortalidad. La oscuridad es el abrazo a las pesadillas. No me temas, voy a matarte…
Hazlo rápido.
Si tuviera el poder de un Dios lo usaría para destruir el mundo, para erradicar la vida en el universo, para extinguir el dolor y la muerte. El eco de la destrucción sería el sonido de la eternidad. ¿Por qué me haces tanto daño? Va a reventarme el pecho. Van a explotarme las venas. 
Todavía puedo agonizar un poco más pero date prisa, por favor.
El amor me destruye, no saber amar me destroza, y nace el odio para consumirlo todo, lentamente. Acabemos con esto antes de que deje una grieta irreparable en el recuerdo. Quién necesita vivir si no es capaz de ser feliz. Quién necesita ser amado por un monstruo que puede asfixiarte en un abrazo.
Acaba con nosotras antes de que hagamos daño a alguien más.
Si titubeas juro que lo haré yo.
Llevo la locura escrita en la piel y la desesperación en cada movimiento. No es la punta afilada de metal lo que me asusta, ni la carne abierta, ni la sangre brotando, es la oscuridad absorbiéndome hasta desaparecer lo que me aterra. Pero también puedo morir con los ojos abiertos.


Hazlo
Hazlo

HAZLO



La nada gotea en un charco de mí.

5/1/15

Escritura automática

Al menos saldré de esta caída libre sin fondo. De este no hacer nada, escribir menos que con los dedos rotos. Ni recuerdo cómo paso los días cuando no estoy durmiendo. Me estoy perdiendo y no quiero. A veces muero un poco por dentro y cuesta recuperar fuerzas para seguir adelante cuando cuanto más descansas más cansada estás y entras en una espiral de dormir doce horas y soñar despierta otras doce. Si empieza el año cuesta abajo no sé cómo voy a conseguir no hundirme sin aprender a volar. Sólo he leído cincuenta libros, estoy decepcionada conmigo misma, y la mitad eran mierda, más decepción aún. Al menos he escrito más que nunca, pero nunca suficiente. Me distraigo con las nubes pasando por la ventana, con el humo de las polillas en la bombilla desnuda, con mi propio reflejo en el cristal sucio ¿o soy yo? creo que siempre llevo el maquillaje corrido. ¡Mira! Un suicida a punto de saltar.


Tengo una lista de propósitos con el más absurdo y común como la eterna meta de adelgazar hasta que se me marquen las costillas y el latido del corazón me haga temblar de frío. Pero también tengo sueños como publicar un libro -poemario- y recitar ante un público, aunque ya parece tan fácil tener tu momento de gloria que pierde intensidad. Quiero flotar si resbalo. Si madurar significa amputarse los brazos fantasma y coserse la comisura de los labios en una sempiterna sonrisa n o l o q u i e r o joder. Necesito masturbarme el cerebro más que el clítoris. Este año quiero ser mejor persona, leer más, escribir más, y aprender a chuparla mejor hasta que se corra sangre en mi boca y no quiera dejarme nunca.

A él no le parece romántico pero le quiero tanto que me follaría su cadáver si muriera primero.



Cioran me espera.