3/11/15

Todos somos superficiales

Todos miramos mejor a quien se parece a nosotros que al diferente.

Porque no es solo que seamos superficiales, es que creemos que somos el bien supremo y queremos-exigimos que los demás sean como nosotros. NO deberíamos juzgar la imagen de los demás, da igual cómo sea esa imagen y cuánto se diferencie de la nuestra. La ropa, el peinado, el color del pelo, el maquillaje, la apariencia física, el estilo personal elegido, NO representan ni transmiten lo que de verdad importa de las personas, solo es fachada banal, sin importancia real, solo muestra unos gustos personales, NO debería ser nuestra guía para juzgar la personalidad y las capacidades de la otra persona, ¿qué tiene que ver que lleve el pelo azul o los labios rojos o unas converse o un vestido hasta la rodilla o que no se tape las ojeras, con sus capacidades para su trabajo, con su inteligencia, con lo que puede aportarnos? Nada. Pero siempre vamos a elegir antes al que nos parece atractivo o al que creemos que tiene mejor apariencia (parecida a la nuestra) incluso aunque su personalidad no nos agrade tanto. Somos subnormales atraídos por los brillos y las "cosas bonitas" aunque solo sea una mierda que brilla.

Socialmente todo se reduce y se basa en que seamos todos iguales, en matar la singularidad, en moldear la personalidad y que encaje en el molde "correcto", todos como un rebaño gris hacia delante, anodinos, insignificantes, reemplazables, un mar de vómito que no sabe a nada. El control, la norma aceptada como una correa asfixiándonos. Y también me da sensación de silencio, de soledad, de vacío, de manejabilidad, y así es exactamente como nos quieren.

Voy a hacer mi trabajo igual de bien con un pendiente en la nariz, con un mechón rosa, sin maquillaje o con él, con falda o con pantalones vaqueros, y no debería molestar u ofender a nadie, por muy diferente que sea, cómo decida ser yo.

Respetad a los demás, pero respetadlos de verdad, aceptando todas y cada una de las cosas que nos diferencian, aceptando la belleza que elijan. No robéis la libertad de los demás, no dejéis que os roben la vuestra. La sociedad en la que vivimos nos representa, liberémonos.

La normalidad no existe. La belleza única no existe. La perfección no es real.