20/5/15

No queda nada que ver

He estado escondida todo este tiempo, persianas bajadas, puerta cerrada, atrincherada, mantentiéndome a salvo en la oscuridad, si no pueden verme no podrán hacerme daño. ¿Quién? Tú, él, todos, cualquiera, yo. No estoy siendo irracional, no estoy loca, no exagero, la maldad se respira y está en todos nosotros, repta por nuestra garganta hacia dentro y se extiende a lo largo de las venas, entre los músculos, se adhiere al hueso y se hace parte de nosotros.

No temáis la oscuridad, es el mejor refugio que podemos encontrar. ¿Acaso a la luz del día no suceden cosas malas? Los peores monstruos están en todos lados, con cualquier apariencia, es imposible distinguirlos hasta que es demasiado tarde. Pueden sonreír, parecer inofensivos, ser silenciosos y perversamente pacientes. A mí antes me daba miedo la oscuridad porque no sabía qué había en ella pero ahora comprendo que tampoco sé lo que hay en la luz. Confiamos ciegamente en nuestros ojos y olvidamos que las mentiras son máscaras infranqueables.

Conviértete en monstruo o muere.