6/4/15

¿No sentís el miedo? Entonces es que ya estáis muertos.

He estado cuatro días de puente, descansando, y me he reencontrado conmigo misma, he podido desintoxicarme de la realidad y mirarme desde fuera y desde dentro. Sin darme cuenta me estaba olvidando de mí misma, de mí libre, leyendo, escribiendo, sin madrugar, relajada, con todo el tiempo del mundo para dedicarlo a mí, y no me había dado cuenta antes de cuánto lo echaba de menos, en solo dos meses me ha absorbido tanto el trabajo y el cansancio que he olvidado todo lo demás. Y me parece un crimen, el mundo real quiere matarnos por dentro y nos olvidamos de no dejarnos morir, no tenemos fuerza para todo: las obligaciones y lo que de verdad queremos, y en algún momento dejamos de luchar. Me da pavor olvidarme de mí misma y dejarme morir. ¿No sentís el miedo? Entonces es que ya estáis muertos.

Puede que ya haya hablado de esto, que cualquiera haya escrito sobre esto, y que no vaya a contaros nada que no sepáis, pero olvidamos, y en este instante quiero que os detengáis y penséis: ¿Cuánto tiempo libre real os sobra para vivir? Jornadas de cuarenta horas que incluso muchas veces se alargan, hacer la compra, cocinar, ducharnos, comer, cagar, limpiar la casa los fines de semana... cosas básicas rutinarias de nuestra vida, y contando todo ese tiempo, ahora, ¿cuánto tiempo tenemos para nosotros mismos? Para darte un baño relajante, sentarte a leer o escribir o ver una película, lo que sea que os haga sentir vivos... Yo, de lunes a viernes, lo máximo que tengo son 3 horas y me parece una jodida mierda, un robo, me están robando la vida.

Y encima cuando vengo aquí tengo que sonreír y sentirme agradecida, y me siento afortunada porque tengo un buen trabajo y si consigo que me hagan fija me salvará la vida de ser una cajera del mercadona o algo así, pero por otra parte cada día tengo ganas de cargarme en todo y mandar al mundo a la mierda y ser libre, porque me siento muy encerrada y esclavizada, y me dan ataques de ansiedad cuando pienso en que voy a estar así el resto de mi vida, décadas haciendo lo mismo en el mismo sitio con las mismas rutinas sin forma de escapar. ¿No os falta el aire?

Aunque cuando tienes todo el tiempo del mundo acabas desperdiciándolo, procrastinando, aburriéndote, pero prefiero eso a entender el valor sagrado de cada segundo y que se me escape entre los dedos sin poder tenerlo.

Lo odio, odio todo lo que me rodea, odio cada obligación y responsabilidad impuestos, cada segundo de mi jornada laboral, cada minuto perdido para siempre en NADA, cada instante que no puedo controlar, cada momento que pierdo para mí, cada oportunidad de decidir que me roban, lo odio con todas mis fuerzas y espero no dejar de odiarlo nunca, porque prefiero vivir odiando a vivir muerta por dentro y ser un cadáver llevado por la corriente.


Me siento fría
y azul