22/2/15

Querido diario: no voy a morderme la lengua que me muero

Te odio.

Me preguntan por qué hay tanto odio en mi interior y me gustaría tener una respuesta concisa, pero solo tengo una mezcolanza de emociones confusas para divagar y envenenar eternamente. Más que el por qué yo me pregunto el cómo, el por qué es todo desde el primer aliento hasta la última lágrima. Pero cómo soy capaz de albergar tanto odio en mi interior y sobrevivir a ello sin volverme loca. O simplemente sobrevivir porque la locura es inevitable, de eso me he dado cuenta hace poco. Tal vez yo sea capaz de sobrevivir a mí misma pero no sin llevarme nada o a nadie por delante y eso es lo que más me aterra, coger algo bello y bueno y retorcerlo hasta deformarlo irreparablemente. Perder lo único que podría mantenerme a salvo. Destruir lo que merezca la pena. Ser tóxica y convertirme en un monstruo que olvida cómo sonreír, o algo más importante aun, cómo hacer sonreír. No quiero pero no puedo controlarlo. Si fuera tan fácil como absorber el veneno de la sangre hasta que salga todo, pero tendría que desangrarme. Solo sé que cada vez que lo intento fallo pero no intentarlo sería perder por completo. ¿Existirá alguna otra solución o derrapo sin frenos hasta la total destrucción incluso de mí misma?


Me odio
como si hubiera parido a todos mis demonios
a sangre fría
y vosotros fuérais ellos.