10/2/15

Querido diario: no he muerto, pero tampoco vivo

Hoy he tenido dos horas de tiempo libre para mí. Sólo dos horas, que he desperdiciado escribiendo en Ask, escuchando música para relajarme y viendo un capítulo de Girls. Esta semana he firmado mi primer contraro de trabajo, voy a estar hasta verano, tal vez si lo hago bien me hagan fija pero solo estoy especulando. Debería estar contenta, se me puede solucionar la vida en un momento, antes estaba preocupada porque no sabía qué hacer, qué estudiar o qué trabajo buscar que no fuera muy horrible, estaba muy perdida, ahora tengo un camino que seguir y me siento atrapada. Me pasé todo el domingo llorando, ahogando los sollozos contra la almohada, siendo un mar de lágrimas a la deriva, desconsolada, deprimida, angustiada, pensando que mi libertad se ha acabado, que estoy encerrada cuarenta horas a la semana en una oficina, haciendo un trabajo que se volverá rutinario, mientras pasan los años y un día me despertaré y me miraré al espejo y tendré canas y arrugas y seguiré teniendo que ir allí, cada día, a hacer lo mismo, durante décadas.

Poder soñar con los ojos abiertos era tan bonito. Tener todo el tiempo del mundo para desperdiciarlo. Ser libre de horarios y responsabilidades. Incluso sufrir de aburrimiento es mejor que sufrir de estrés. Ahora no sueño ni dormida, me faltan horas de vida, y dependo de mí misma. Yo no dejaría en mis propias manos ni una nube de algodón porque la rompería, y ahora tengo mi vida, mi futuro de cristal, haciendo malabarismos entre mis torpes dedos.

Pero lo peor de todo es que he tenido que mutilarme, vendiendo mi cuerpo como una puta por sucio dinero. ¿Quién soy? Estoy sufriendo una crisis de identidad. Estoy sufriendo. Estoy de luto por mí, soy una tumba de sueños e ilusiones inalcanzables.

Quiero escribiros, quiero escribir para mí, y leer grandes libros, libros imprescidibles, no cualquier novelucha para pasar el rato y fingir que leo. Quiero pasar más noches con mi novio que sola y no al revés, y ver todas las películas, todas. Y follar siempre que nos apetezca. Quiero tumbarme en la cama y escuchar música. Desconectar el despertador. No estar siempre mirando el reloj. Quiero poder ser como soy sin que esté mal visto y volver a llevar el pelo azul y mis converse rojas.
Quiero no ser adulta, no crecer, no madurar, no morir en vida.

¿Cómo voy a hacerlo?
¿Cómo voy a vivir? Si cada noche pienso en el suicidio, antes de quedarme dormida.