5/1/15

Escritura automática

Al menos saldré de esta caída libre sin fondo. De este no hacer nada, escribir menos que con los dedos rotos. Ni recuerdo cómo paso los días cuando no estoy durmiendo. Me estoy perdiendo y no quiero. A veces muero un poco por dentro y cuesta recuperar fuerzas para seguir adelante cuando cuanto más descansas más cansada estás y entras en una espiral de dormir doce horas y soñar despierta otras doce. Si empieza el año cuesta abajo no sé cómo voy a conseguir no hundirme sin aprender a volar. Sólo he leído cincuenta libros, estoy decepcionada conmigo misma, y la mitad eran mierda, más decepción aún. Al menos he escrito más que nunca, pero nunca suficiente. Me distraigo con las nubes pasando por la ventana, con el humo de las polillas en la bombilla desnuda, con mi propio reflejo en el cristal sucio ¿o soy yo? creo que siempre llevo el maquillaje corrido. ¡Mira! Un suicida a punto de saltar.


Tengo una lista de propósitos con el más absurdo y común como la eterna meta de adelgazar hasta que se me marquen las costillas y el latido del corazón me haga temblar de frío. Pero también tengo sueños como publicar un libro -poemario- y recitar ante un público, aunque ya parece tan fácil tener tu momento de gloria que pierde intensidad. Quiero flotar si resbalo. Si madurar significa amputarse los brazos fantasma y coserse la comisura de los labios en una sempiterna sonrisa n o l o q u i e r o joder. Necesito masturbarme el cerebro más que el clítoris. Este año quiero ser mejor persona, leer más, escribir más, y aprender a chuparla mejor hasta que se corra sangre en mi boca y no quiera dejarme nunca.

A él no le parece romántico pero le quiero tanto que me follaría su cadáver si muriera primero.



Cioran me espera.