30/11/14

Mastica las cenizas y que florezcan coronas de espinas



Ella, acaricia los surcos de su piel
recuerdos cauterizados con tiempo,  tiempo,  tiempo
y sangre marchita

y sonríe
con inmensa tristeza   abatida

¿Por qué huimos del dolor? En vez de aprender de las heridas que recitan lecciones en nuestra piel, en vez de abrazarlo entre las costillas y apretarlo hasta asfixiarlo, devorarlo antes de que nos destruya, absorberlo, como llorar hacia dentro para recuperar todas las lágrimas derramadas para nada.
Sufre y siéntelo,
tiembla y sufre,
agoniza y no mueras.

Ella, ha aprendido a beber mares salados
a tatuarse la memoria a puñetazos
a comerse los labios y besarse los nudillos
a dejar a su paso un camino de piedras
para poder recuperar los tropiezos

ha aprendido a recolocarse los huesos y las sonrisas
y puede asustar a las bestias con una sola mirada
desolada

Ahora todo el amor huele a cuchillas oxidadas
como ella la que no teme ni la oscuridad
de su interior


Ella, qué extraña mirada me refleja.


29/11/14

21


Me asfixia mi propio cuerpo
como si quisiera huir de
mi piel abrazada al hueso
desesperada
en un mar abandonado de tempestades
que se baña en amaneceres de mis venas.

Me olvida mi propio nombre
aferrándose en el temblor de mis labios al viento
a lametazos al eco
que ya no suena ni a mi voz
y no soy yo
ni alguien
ni nadie
nada
un vacío que late inconveniente.

Cierro los ojos y me veo mejor que
nunca con esas pupilas mentirosas
que pestañeaban azul
lloraban rojo
y se han desamparado gris muerta.


16/11/14

No me quedan consuelos para este cuerpo en descomposición latente

Se consume el cigarro entre mis labios, saboreo la ceniza, respiro humo, espiro una hora menos de vida. Todos nacemos moribundos. No me quedan consuelos para este cuerpo en descomposición latente. No puedo moverme del suelo, me pesan tanto los huesos que voy a caer hasta el centro de la Tierra y podré entrar en calor por primera vez en mi vida, hasta derretirme y ser solo un charco de miseria, sangre y vísceras. El infierno no está abajo sino dentro, en el hueco que deja el corazón podrido cuando ya no late más. En el silencio que deja el eco de su nombre al extinguirse. En la soledad de unos ojos que han llorado la última lágrima y pueden volver a ver que no queda nadie. En el último recuerdo, en los finales que no matan, que te dejan a mitad de nada, como caer sin estrellarse, como follar sin correrse, como amar sin tenerle.

El amor es lo más importante de esta inútil vida, somos sentimientos a flor de piel, somos nuestras emociones y a la mierda la razón, por eso nunca nos rendimos ni aunque estemos agonizando.

Todavía no estoy segura de que merezca la pena pasar por todo esto para nada, vivir para morir, existir para desaparecer, si al menos aguantar todo este dolor tuviera alguna recompensa valdría para algo, tendría algún significado, pero sufrimos solo para poder tener un día más, tal vez algún día de felicidad, hasta llegar al último y después ser la inexistencia absoluta. Qué sinsentido la vida, la muerte, la conciencia, estar aquí para nada, el tiempo limitado, cada segundo que debemos exprimir con ansia, con necesidad, con desesperación, porque solo somos tiempo perdido en medio de la eternidad.


10/11/14

20


No quiero fingir
que el para siempre existe
que la perfección existe
que el amor verdadero no se acaba
que no podemos perder cualquier cosa
incluso a nosotros mismos
Y sin fingir
quiero atreverme
a intentar ser feliz
en este caos autodestructivo
y poder sostener el dolor
entre mis costillas
y sujetar las ruinas en un abrazo


Solo voy a mentir
para creerme fuerte
cuando haya perdido
todas las fuerzas
La esperanza
siempre es lo último
en desaparecer
y después no hay nada.


9/11/14

Hay tantas formas de amar como de follar

Me pongo de rodillas sobre el colchón con las manos en la pared, él se agarra fuerte a mis caderas, clavando sus dedos en mi piel, y vuelve a entrar en mí de una embestida, hasta el fondo. Hace rato que dejé de gemir para empezar a gritar. Me folla como si quisiera invadir todo mi cuerpo, colonizarme, poseerme hasta perder la razón. Se acerca, pega su pecho a mi espalda, sube las manos por mi estómago hasta cubrir mis tetas, me las aprieta con los pezones entre los dedos, su boca en mi cuello, sus dientes en mi piel, apretando, sin bajar el ritmo de sus embestidas. Presiono mi culo contra sus caderas para que llegue más profundo y ya no puedo ni gritar del placer que va hacerme explotar. Me empuja hacia abajo, cogida por la nuca, hasta tener la cara aplastada contra el colchón, me agarro a las sábanas, las muerdo, y con la mano libre me azota el culo sin parar de taladrarme con su polla. Mi cuerpo empieza a temblar, ardo viva, y mientras me corro mi coño succiona su polla y él llega al orgasmo conmigo.


Pongo un cigarro entre mis labios, lo enciendo, suspiro humo, y reviso mi cuerpo con un espejo pequeño en busca de marcas. Cesa el ruido de agua cayendo y poco después sale... él del baño. Joder, no recuerdo su nombre, pero todavía retumban en mi garganta los gemidos de nuestro revolcón. Se acerca desnudo hasta la cama, repasando todo mi cuerpo con la mirada, con una sonrisa vanidosa en esos labios carnosos todavía rojos por los besos y los mordiscos. Me duele cada centímetro del cuerpo y es maravilloso. Pero el tío este tiene que largarse ya.

- Nena, tengo que irme ya que mañana trabajo. - Menos mal.
- Tranquilo, yo voy a quedarme dormida en cuanto dé la última calada.
- Todavía no me he ido y ya estoy deseando volver a verte.

Se acerca para besarme pero le pongo una mano sobre el pecho para detenerle. Parece que tengo que dejarle las cosas claras otra vez.

- Ya te dije al principio que tengo pareja y por mucho que me haya gustado estar contigo no va a volver a pasar, nunca repito tío, quiero que salgas por esa puerta y nunca volver a verte. ¿Lo entiendes?
- Joder, no te estoy pidiendo matrimonio solo más sexo.
- Tengo una única regla y nunca la rompo.
- Bueno, pues llámame cuando lo dejes o si rompes tus reglas.

Jamás. Estoy muy enamorada, pero aunque él ya haya vivido todo lo que quería y yo sea el último amor de su vida no significa que yo, con quince años menos, también vaya a atarme exclusivamente al primer y único amor de mi vida, que lo es y lo será, pienso estar con él para siempre, lo demás sólo es sexo. No quiero perderme nada aunque sea egoísta, mi forma de vivir es cogiendo todas las oportunidades que se me cruzan, y si salgo de fiesta y ligo y quiero follar con un desconocido lo hago. Pero él es con quien comparto mi vida, a quien quiero, el único, a quien siempre vuelvo.

El sonido de un portazo me deja por fin a solas. Me meto bajo la ducha y me quito con agua caliente el olor de otro en mi cuerpo frotando con la esponja exfoliante, dejando más enrojecida mi piel. Casi siempre estoy muy segura de mí misma pero a veces dudo de si soy buena persona porque sé que le rompería el corazón si se enterara de lo que hago sin él. Pero no puedo vivir mi vida para otra persona, el centro de mi mundo siempre seré yo y moriré habiendo hecho todo lo que quise y pude hacer. Si no vives al máximo, sin limitaciones, para mí no merece la pena.

Antes de dormir, tumbada sobre sábanas nuevas, le llamo, necesito escuchar su voz y decirle que le quiero para descansar bien cuando no estamos juntos.