29/9/14

“No hay dolor, niña azul…”

 
Ciega
se me rompe la piel
a latigazos
me desbordo
desde las entrañas
hasta el suelo
lleno de pelusas
y cuando caiga
quedaré enterrada
en el olvido
entre humo y cenizas y silencio
en la nada que debe estar
en algún lugar
donde nunca miramos
Ciegos
la muerte nos rodea
y llamamos vida
a estar muriendo.


Corazón moribundo. Pulmones asfixiados. Una pestaña se ha congelado a mitad de la caída. Deja de esperar que el mundo gire a tu ritmo, que se ralentice el tiempo, que el pasado vuelva o desaparezca por completo, que el futuro te esté esperando con los brazos abiertos y un trébol de cuatro hojas en cada mano. Deja de esperar y corre o te quedas atrás, de todo, y te pierdes en el tiempo sin tiempo y vas desapareciendo hasta olvidarte a ti misma. Pero cómo voy a correr con las rodillas rotas y el suelo resbaladizo. A oscuras. Hacia delante puede ser la dirección opuesta y no darme cuenta. No puedo perderme más sin desaparecer. Tengo que salvarme a mí misma. Nunca esperes la ayuda de nadie, ni siquiera la aceptes porque las personas van y vienen, tú eres la única que nunca te abandonará, no dependas de nadie más. Encuentra un hogar, o cualquier dirección hacia la que correr, y aprende a curarte sola. Recoloca los huesos, cierra las heridas, lame las cicatrices, y empieza de cero si hace falta, pero empieza. Vuelve a respirar, bombea la sangre hacia dentro, sopla la pestaña.


“No voy, a dejarte nunca
No estoy, dispuesta a perderte
Y para defenderte, voy a ser más mala, que todos los malos
Voy a disfrazarme de lobo feroz.”
Lucharé con uñas y dientes por el hogar de mi vida, por mantener en pie cada cimiento, indestructible, por resistir a las peores tormentas, a la naturaleza humana, al tiempo, forraré las paredes con recuerdos, impermeables, y dentro nunca tendremos frío, ni soledad, aunque las ventanas siempre estén abiertas, no tendremos claustrofobia en los abrazos. Hay cientos de formas de luchar, todo vale en el amor y en la guerra, pero sólo hay una cien por cien efectiva, sólo hay una cosa que debes hacer para no perderlo: hazlo feliz y libre.


28/9/14

Tengo la regla, si no te gusta muérete y déjame vivir tranquila

Ya he hablado de la regla en instagram pero creo que es muy importante ahondar en ello. Parece que la menstruación es antinatural o un tabú o un castigo divino para las mujeres que los hombres no comparten y tenemos que ocultar lo máximo posible que estamos con la regla, porque sangrar por el coño es algo sucio y asqueroso y desagradable por eso hay que esconderlo, no vaya a ser que nuestra naturaleza ofenda a algún hombre sensible. 

Hablar de la regla ante hombres te hace quedar mal, simplemente hacer evidente que la tienes, incluso en confianza con tu pareja, "espera, voy a ponerme un tampón antes de salir", "me duele la tripa, voy a ver si estoy sangrando mucho que no quiero mancharme" ... la respuesta son caras raras, aunque el mío ya se está acostumbrando a fuerza de mi insistencia, y la contestación "demasiado información, no necesito saberlo", bueno, yo creo que sí, sangro por el coño durante cuatro días todos los meses desde los catorce años y es algo de lo que no me avergüenza hablar, que trato con total normalidad porque forma parte de mi vida, no vengas tú - hombre - a cortarme el rollo con tus escrúpulos machistas, con tu patriarcado que quiere oprimirme hasta asfixiarme, y acéptame como mujer con mi regla porque somos inseparables hasta dentro de mucho tiempo. 

Ni se te ocurra hacerme sentir mal u obscena o sucia por algo que no puedo evitar, que forma parte de mi cuerpo, que se escapa a mi control. No voy a avergonzarme de mi coño, ni de mis tampones, ni de mis compresas, ni si mancho los pantalones o las sábanas por la noche, de que a veces sangro mucho o hasta salen coágulos de sangre, de que se me vuelven locas las hormonas y las emociones, de que duele a veces mucho. Lo siento por tener la regla, lo siento por ser mujer, es lo que esperas pero jamás lo diré porque no lo siento.

Cuando estoy en algún sitio público y tengo que ir al baño a cambiarme o me llevo el bolso o tengo que esconder el tampón o la compresa en un bolsillo o dentro de la mano si cabe porque hasta a mí me da un poco de vergüenza ir "aireando la intimidad de mi coño", y me enfado conmigo misma por hacerlo, y quiero luchar contra ello, no somos unas guarras por estar sangrando, no debería ser algo desagradable u ofensivo para los demás, no debería ni importarle lo más mínimo a nadie más que a nosotras mismas. Sociedad machista - hombres y mujeres - deja de meterte en mi puta vida.


21/9/14

tic, tac,,,,,, tic,,,,,, tac



Acostarse tarde. Despertarse tarde. Volver a quedarse dormida nada más parar el despertador, con el móvil en la mano. Hacer todas las comidas a deshora. Vivir tarde, en el pasado. Que se te escapen todos los trenes por segundos, unos cientos. Darte cuenta de que te has equivocado demasiado tarde. Pedir perdón después de última hora, cuando ya no hay forma de volver a casa a tiempo de nada. Que la última sonrisa a destiempo se ahogue en lágrimas. Gritar cuando ya no queda nadie para escucharte, ni el eco del último portazo. Saltar al vacío y que ni el viento te acompañe. Llevar muerta siete años y que tu último latido llegue tarde. Ahí está, persistiendo, ajeno a la realidad. Que tu hora se haya terminado. Y llegar tarde a la muerte.



Nos estamos muriendo. Con cada bocanada de aire que respiramos nos morimos por dentro. Cada día es uno menos, vivimos en cuenta atrás. Vivimos muriendo. ¿Y qué estáis haciendo con vuestra vida? Después no hay nada, olvido y silencio, oscuridad y vacío. Dejar de existir no duele pero da miedo. Lo que duele es la vida. ¿Y qué hacemos con cada segundo de preciada vida, existencia, conciencia de nosotros mismos y el mundo que nos rodea? Perder el tiempo, perder todo el tiempo del mundo en nada importante. Cuántas vidas desperdiciadas. Y quienes piensan que después de la muerte habrá algo, qué cojones importa lo que venga después, estás vivo ahora, vive el ahora, a la mierda el futuro, y el pasado, el presente es la vida, todo lo demás es estar más cerca de la muerte.

Corre, se te escapa el tiempo. "Pronto, siempre demasiado pronto, moriremos todos."



Salta el contestador cada vez que le llamo. ¿Sabéis que el tiempo de vida de las mariposas es tan breve que a veces sólo duran un día? El tiempo necesario para asegurar la reproducción. Es casi ridículo, sólo nacen para crear vida y morir, no tienen más tiempo que el que tarden en fornicar y parir. Incubadoras de vacía existencia. Tan breves, tan efímeras, como nuestro amor. ¿Por qué nos enamoramos una y otra vez? ¿Por qué siempre nos juramos que después del último no vendrán más, como con una mala borrachera, pero siempre volvemos a beber? ¿Por qué creemos que cada vez será diferente? O lo que es peor. No, no sé que es peor. ¿Por qué nos da igual que no sea diferente? Dejamos de soñar con amores eternos y nos conformamos con momentos de felicidad mientras duren, perdemos la esperanza pero no la necesidad. Y amamos como la primera vez y como si fuera a ser la última siempre, cada vez. Odio los finales. Cada día morimos un poco más.


20/9/14

18


No soy fuerte
tras este escudo
de hielo que se derrite
en sangre,
no puedo resistir
la realidad
que es ajena a mí,
no puedo enfrentarme
al mundo
que he perdido
abandonada.

Si miro hacia delante
sigo viendo todo
lo que ya no tengo,
sangrando cicatrices,
llorando coronas marchitas.

No puedo soportar
la felicidad de los demás
y sus familias
que son hogar
y sus mesas
llenas de comida casera recién hecha
y mi congelador
a rebosar de soledad.

No quiero formar parte
de vuestras vidas
que ya no son
la mía.


19/9/14

17


Dicen
que me parezco
a mi padre.
Que soy fría
impasible
inaccesible.

Dicen
personas que supuestamente
me quieren
me conocen
que soy como mi padre
al que todos odiamos.

Dicen
que debería ser
otra persona
que debería avergonzarme
que debería ser
como ellos.

Grito que les den
y me declaro
extraterrestre
inhumana
y huérfana del mundo.

Deshogarsitada.


16/9/14

Conversaciones con la luna asomada a la ventana


- Estás fría.
- Yo siempre estoy fría, como la chica de tu relato "...no consigues que entre en calor, sigo siendo fría, fría…fría. Y me compadeces por esa extrema pobreza sin saber que ese frío del que tanto te quejas es lo único que aun sé que es mío, algo que nadie ha conseguido arrebatarme..." Fría, fría, fría.
- Pero ella también lo está por dentro.
- Pues eso, como yo. Toda mi vida me han dicho que soy fría. Manos frías, labios fríos, piel de gallina o de rigor mortis, tengo hipotermia en el alma, mis lágrimas son estalactitas, soy el puto iceberg que hundió el Titanic.
- Ya no eres así.
- Solo contigo, cariño, nadie más se lo merece.
- Fría y despiadada.
- Contenida.
- Continente contenido.
- Isla desierta invernal, ¿vendrías a vivir en mí?
- Infierno congelado. Ya sabes que mi estación favorita es el invierno.
- El infierno está entre mis piernas, y arde. Yo soy tu estación favorita.
- Y mi hogar favorito.
- Abrázame, que me quedo fría.




13/9/14

Escribir por escribir por pasar el tiempo por no echar de menos por vivir

Suena el despertador del móvil. Mi novio se levanta, se prepara té negro, yo me doy la vuelta en la cama y sigo durmiendo media hora más. Siempre igual. Podría estar durmiendo medio día si me dejaran. Después de beberse su primera taza viene a despertarme con arrumacos, si le he dado sexo por la noche está contento y cariñoso por la mañana... si no ha dormido mal por mis recurrentes pesadillas, se despierta solo con que me mueva. La otra noche le desperté porque me estaba riendo, soñaba algo muy gracioso que ya no recuerdo. Me visto y bajamos al bar a por mi primer café del día, lo necesito para ser persona. No me gusta el sexo mañanero, recién despierta me cuesta mucho llegar al orgasmo. "Un café con leche, por favor. Gracias." Voy sin ropa interior, como a él le gusta. Me mira mientras doy sorbos y hablamos, siempre hablamos mucho, sobre todo, sobre cualquier cosa. Comemos con su madre, cocina muy bien, creo que le caigo bien. Es muy importante llevarse bien con la suegra, o fingirlo. Él tiene suerte, no tiene que llevarse bien con ninguna suegra ni suegro ni con nadie, solo tiene que gustarme a mí. En casa suelo echarme la siesta después de comer, un ratito. Me encanta mi sofá. La televisión de fondo. Con él me echo "la siesta" que incluye juegos, caricias y sexo. No es difícil ponerme cachonda. Tengo un coño muy acogedor y está tan enamorado de él como yo. La ventana está abierta, todavía hace demasiado calor. Se escuchan las televisiones de los vecinos, el perro ladrando, discusiones, los muelles del colchón, nuestros gemidos. Le muerdo en el hombro cuando acelera el ritmo. Le hago daño y eso le pone más violento. Me folla más fuerte. Me aplasta contra el colchón. Le clavo las uñas en la espalda. Me muerde el labio. Sus caderas son eternas contra las mías. Vamos a machacarnos los huesos en frenesí. Somos un círculo vicioso de dolor y violencia que nos lleva al orgasmo. Saboreo el paraíso. Sabe a sangre. Mi amor deja de aplastarme y puedo recuperar el aliento. Su semen se escurre entre mis piernas y deja una mancha en las sábanas arrugadas, sudadas. Huelo a él. Huele a sexo. Echo de menos el cigarro de después. No nos abrazamos después de follar, cada uno se recupera a su lado de la cama, pero nuestros dedos siempre se rozan. Nos duchamos juntos con un poco de prisa o no le dará tiempo a llegar al trabajo. Recogemos la ropa del suelo. Nos vestimos. Sonreímos. Nos damos un beso por cada prenda de ropa puesta. Y tenemos que ir cada uno a nuestro infierno personal, cualquier sitio donde no estemos juntos. Una hora hasta llegar a mi casa. Trasbordo en Atocha. Compro horchata y chocolate en el chino antes de subir. Enciendo el ordenador. Spotify. Lana del Rey. Leo un rato a Pizarnik. Es dura, complicada, compleja, maravillosa, genia. Tengo en la mesa también a Panero, Bukowski, Plath, Sexton, Dickinson. Quiero aprender. Abro blogger. Suelo escribir desde aquí y luego lo guardo en word. Empiezo. Lo único que pienso en mi casa es en el tiempo que queda para volver a verle. El lunes. Cuento los segundos entre letras mías y ajenas.


Estoy demasiado muerta para esta vida


El aire se me ahoga
en los pulmones
náufrago en mi abismo
y el azul
se convierte
en furia
negro horizonte
donde el eco se extingue.

Mis manos
bañadas en tinta
me matan de sed.

Hay mucha calma en el silencio
Yo grito en silencio
No hay paz.


11/9/14

Hay primeras veces que no deben llegar nunca

El primer amor. La adolescencia. El primer para siempre. Descubrir tu cuerpo y tu corazón. El primer te quiero de tus labios vírgenes mientras vas perdiendo la virginidad por cada centímetro de tu cuerpo, recorrido por él, colonizado por él. Esas cosquillas en el estómago que dan vida a los besos. Todas lo recordamos y sonreímos, es cierto que el primer amor es para siempre, que la primera vez nunca se olvida, que es dueño de un trocito de nuestro corazón eternamente. Ir de la mano con los dedos entrelazados, los abrazos más fuertes del mundo, besos con lengua hasta atragantarnos, las manos por dentro de la ropa interior descubriéndonos a escondidas, el mejor secreto del mundo.

Yo tenía quince años cuando conocí al mío, le recuerdo como si estuviera aquí mismo, esos ojos verdes, un pendiente en la ceja, labios carnosos, sus músculos bajo la ropa, era tres años mayor que yo y me volvía loca, la primera vez que me dejó desnuda... Todo un mundo por descubrir. Tantísimos recuerdos. La primera vez que me hizo llorar. El primer insulto porque me había puesto una camiseta con demasiado escote. La primera hostia, estaba borracho, yo no, y me negué a follar. Y hubo segundas y terceras y cuartas y quintas y docenas de veces después. Mi primer amor, mi primer maldito amor. He perdonado tantos imperdonables. Me besaba con ternura, me hacía el amor en su cama, y cuando se enfadaba me utilizaba como saco de boxeo, jodido amor. ¿Amor? No, alguien que te quiere nunca te hará llorar ni dejará moratones en tu cuerpo y heridas incurables en tu corazón. Pero yo ya estaba enamorada, luego asustada, y tardé mucho tiempo en poder escapar.

Cuando eres joven aprendes lo que es el amor, oh, sí, yo lo he aprendido muy bien.

Cuidado, chicas, no os enamoréis nunca.


7/9/14

Mis lágrimas rojas no gotean de los ojos azules (II)

Que me ponga cachonda que me follen duro y con violencia no creo que sorprenda a nadie. Siempre se relaciona con la sumisión y el masoquismo pero yo no soy sumisa y no soy masoquista: 1. Perversión sexual del que encuentra placer en verse maltratado y humillado. 2.Disfrutar considerándose maltratado,disminuido,etc.,en cualquier suceso o actividad. Que tenga conductas autolesivas no me convierte en masoquista, ni que me guste el sexo duro, salvaje, violento, simplemente disfruto de los límites y de las sensaciones intensas.

Me preguntaron hace poco que por qué o cómo es que me gusta el sexo violento si yo no he llegado a ello gradualmente, y mi teoría es que como me corto desde los catorce años y el dolor físico para mí no es algo de lo que huir sino algo a lo que recurrir para estar bien, lo he desfigurado hasta convertir lo malo en bueno por necesidad, pues por qué no llevarlo también al ámbito sexual y disfrutar del dolor en el sexo, o más bien de la brutalidad.

El dolor físico, como ya he comentado en la entrada anterior, no cualquier persona puede tolerarlo y muchísimo menos disfrutar de ello y querer, hasta casi necesitar, utilizarlo sexualmente. Todas mis amigas han probado la violencia sexual en alguna ocasión e incluso la autolesión cuando eran adolescentes y ninguna lo ha soportado, excepto yo. No todo el mundo disfruta con el bondage, con los azotes o bofetadas, con la asfixia, con latigazos o fustazos... es imposible. La aceptación del dolor físico es algo que algunas personas pueden desarrollar y acaban convirtiéndolo en algo que les gusta, para mí se convirtió en algo tan normal que para qué estar sufriendo constantemente si puedes transformarlo en algo placentero. Esa es mi experiencia.

Hay una teoría, hasta ahora solo la he escuchado de hombres, y es que con el tiempo te aburres del sexo normal y cada vez vas aderezándolo más con fantasías y fetiches y juegos y juguetes nuevos e igualmente cada vez necesitas más dureza sexual, incluso la pornografía nos embrutece, para estar cachondo y echar un buen polvo, hasta que pasas por todas las "fases sexuales" gradualmente y llegas a la última: el bdsm (por nombrarlo de alguna forma que englobe todo, hay muchas maneras de hacer sexo duro). Estoy de acuerdo, aunque me parece más fácil para el rol dominante que para el rol sumiso que tiene que aprender a jugar con el dolor, y puede no conseguirlo, hay personas que no cambian nunca.

También he estado discutiendo con un amigo si la primera vez que haces algo doloroso, violento, puede gustarte y como ejemplo teníamos las mamadas con arcada y asfixia. Yo digo que una parte muy importante para sentir placer, lo principal me atrevo a decir, es la mente, es quererlo, es fantasear con ello, si no tienes eso no te gustará cualquier cosa que hagas sea dolorosa o no, pero si lo tienes creo que la experiencia sí te gustará aunque no sea físicamente agradable, si te pone cachonda hacerlo lo disfrutarás en alguna medida, no será horrible ni un peaje hacia el futuro. Él dice que es imposible que te guste una mamada la primera vez si te la mete hasta la arcada. Que un hombre hetero me dé lecciones sobre mamadas me parece muy divertido, pero poniendo otro ejemplo más personal puedo echar sus creencias por tierra: la primera vez que me azotaron me dolió, al día siguiente tenía moratones en el culo, y lo disfruté muchísimo, me puso muy cachonda porque llevaba mucho tiempo esperándolo. Así que, ¿a todo el mundo? No, ¿a quien lo desea? Sí, ¿se puede aprender? Sí y no.

Lo mismo pasa con el lenguaje sucio, no a todas las mujeres les gusta, algunas creen que si les llaman puta durante el sexo es un insulto, no van a ponerse más cachondas con las obscenidades, como que te diga que eres una guarra y que vas a follarte a todos sus amigos cuando termine contigo, que van a llenar todos tus agujeros, mientras te sujeta del cuello y te taladra con su polla. No todas pueden correrse en ese escenario, yo sí.

"Oh, cariño, soy tu puta, hazme todo lo que quieras."
"Hazme daño, amor, por favor."

5/9/14

Mis lágrimas rojas no gotean de los ojos azules (I)

Esta noche he tenido una araña paseándose por mi brazo, dejando un sendero de picaduras rojas, una justo en una cicatriz, otra en medio de un tatuaje. Me he despertado al sentirla en el cuello y ha escapado antes de que pudiera matarla. Qué asco. Me dan pánico las arañas, solo con verlas hacen que me pique todo el cuerpo, que sienta sus patas por todas partes, con esa paranoia dormir es imposible.

Prendo un cigarro y me siento al borde de la cama, no puedo ver las estrellas por la ventana pero escucho los grillos del patio y eso me relaja. Enciendo otra vez el mechero y miro la llama, me da miedo el fuego desde una vez que estuve a punto de quemar la cocina - conmigo dentro - con una gran llamarada que salió de una sartén, pude controlarlo pero me dejó durante horas temblando de miedo. Apago la llama, doy una calada, estiro el brazo y pongo el metal del mechero contra mi piel, durante unos segundo es insoportable y dan ganas de gritar, tengo que morderme la lengua para no hacerlo, pero cuando se va atenuando el dolor, el calor, solo queda el placer, hasta apagarse y volver al dolor de la quemadura.

Me tienen controlada los brazos para que no vuelva a cortarme pero una quemadura de vez en cuando es justificable, puedo llegar a ser muy torpe. Es mi novio quien me vigila el cuerpo entero, me conoce muy bien, y me tiene bajo amenaza de abandono si vuelvo a hacerme daño, pero también es el primer morboso que quiere saberlo todo sobre el dolor, a través de mí, y le gusta acariciar mis cicatrices. No me importa ser un monstruo de circo para él, si es capaz de adorarme por ello.

A él le gustan
las cicatrices
de mis brazos
en verano.
A mí me gustan más
las heridas
y la escarcha
en las aceras.

¿Por qué hacerse daño? Porque tu vida es tan jodida que solo puedes combatir dolor con dolor. Encuentras la idea en un película, por ejemplo, y cuando no puedes más la llevas a la práctica, porque en la película parecía horrible y doloroso pero luego la protagonista sonreía, entre lágrimas, y tú las lágrimas y el dolor ya los tienes, te falta la sonrisa. Por qué no. Qué podría ir peor. Lo haces y te duele y te ayuda, te calma, te saca esa deforme sonrisa, y puedes volver a respirar, secarte las lágrimas y aguantar un día más. La cuchilla se convierte en tu mejor amiga, la guardas entre paños y gasas como un tesoro. Y no solo ayuda el momento de la herida, que es el éxtasis, como si las gotas de sangre compensaran a las lágrimas, sino también mientras los cortes se curan escuecen y pican y tiran de la piel, son incómodos, y puedes arrancarte la costra en un momento de necesidad. Lo sé, es asqueroso, así es el sufrimiento.

La piel regenerada
blanquecina
no cura las heridas
solo cubre la sangre.

¿Por qué hacerse daño? Porque nada más funciona, porque tienes el dolor tan arraigado en tu interior que solo distorsionándolo; dolor contra dolor convertido en placer, puedes estar en paz. Porque el dolor físico acalla el dolor emocional, y tu corazón puede seguir latiendo, bombeando sangre fuera de tu cuerpo, llevas demasiada carga; hay que aligerar.

Lo único que no puedo esclarecer es si en todas las personas puede funcionar igual, no quiero ponerme pedante, pero creo que no. Creo que todos estamos hechos para soportar el dolor emocional, forma parte de estar vivos, siempre sufrimos por algo y no podemos dejar que eso nos desmorone, luego cada persona lucha contra sus demonios a su manera. Y no creo que cualquiera pueda soportar y utilizar a su favor el dolor físico, no es algo que tengamos que aprender a tolerar, es algo de lo que aprendemos a huir o a defendernos, es un enemigo natural de la vida, y hay que ser un poco "diferente" para poder modificarlo, para ir contra nuestro instinto.

Cuando tengo un ataque de ansiedad, de pánico, y me corto, puedo volver a respirar poco a poco, el dolor no es doloroso, es la única forma de tranquilizarme cuando he pasado el límite: el dolor, sea como sea, cuanto más mejor.

Autodestruirse no es una forma bonita de vivir, aunque está mejor visto si lo haces siendo un alcohólico o incluso un drogadicto que necesita una raya para sentirse bien, o un fumador que se asfixia lentamente día a día, todos tenemos vicios, todos tenemos comportamientos destructivos para aguantar hasta el día siguiente, yo tengo el peor. Y aunque ahora he tenido que aparcarlo y cambiar la cuchilla de escondite porque tengo a alguien a mi lado a quien hago daño con mi dolor, sé que cuando me quede sola otra vez volveré a mis viejos hábitos, sé que volveré a hacerlo en cuanto pueda. ¿Cómo huimos de nosotros mismos?


1/9/14

Nuestros corazones rotos no encajan para recomponerse

No estoy enamorado de ti, me dice, con cruel sinceridad.
Y digo yo, si después de cinco meses no ha pasado, ya es una causa perdida.
Pero te quiero, un poquito, sino no estaría contigo, me contesta, como si fuera un consuelo.
Porque no has encontrado nada mejor, le digo con malicia autodestructiva. Un poquito, que hijo de puta insensible, un poquito… Siempre bromea sobre los sentimientos y sospechaba que era porque no los sentía de verdad, porque solo eran un juego para él. Ahora lo sé.
Te conformas, apuntillo.
Eso me ofende, es ofensivo para ambos. No me conformo contigo, tienes cosas buenas que me gustan, pese a las malas que pueden arreglarse, creo, espero, eres como una inversión de futuro...
Una inversión emocional, qué cosas tan bonitas me dices, cabronazo, sonrío mientras por dentro lloro. -No muestres debilidad, me digo a mí misma.-
... Apareciste en mi vida, sin buscarte, y ahora me veo aquí inmerso, y ya que estamos aquí, que estamos creando esto juntos, intentado sacar algo de nosotros, no nos rindamos, puede salir algo bueno de todo esto, si nos esforzamos, si nos damos una oportunidad.
No tengo nada que contestar. Me da miedo hablar y que la voz me tiemble, empezar a llorar y no poder parar, y entre lágrimas suplicarle que me quiera, de verdad, totalmente, y humillarme por un imposible.
Estoy teniendo mucha paciencia contigo, me dice como si tuviera que agradecérselo, y cuando estamos (estás) bien disfruto a tu lado, por eso sigo aquí, por eso no me rindo, pero tú también tienes que esforzarte.
Y cómo le digo que me está rompiendo el corazón con su frialdad, que siento que no merece mi esfuerzo porque no quiero entregarme por un amor desinflado, y solo le miro, y no soy capaz de decirlo porque eso significaría el fin, y puedo soportar el dolor de tenerle a medias pero no el de perderle del todo.
Es cierto que soy un gilipollas, que no soy romántico, ni cariñoso, ni detallista...
No pidas lo que tú mismo no puedes ofrecer, le replico.
Si queremos que esto funcione, y yo lo quiero...
Dejo de escucharle. Si solo "me quiere un poco" no voy a forzar lo que no existe. Si solo tengo el amor de su polla le abrazaré con mis piernas. Si tengo que cambiar y ser otra para que me quiera de verdad nunca funcionará.

Cuando esto termine, que lo hará, seré libre de su horrible y perpetuo desamor pero yo no voy a dejarle, aunque me duela, porque yo sí le quiero y le necesito, aunque me haya roto el corazón con su inhumanidad, aunque ya no esté enamorada porque no sé amar imposibles, aunque mi amor ahora también sea odio porque me ha enganchado a él con mentiras, con su disfraz de príncipe azul desteñido. Y la verdad siempre estuvo ahí, acariciándome con sus garras, pero la ignoraba y ahora me abraza, asfixiándome, hasta que muera entre sus brazos.

Me vas a hacer daño cuando me la metas porque sin amor no me pongo cachonda.
Duele entregarse si no eres correspondido, entregarte a la Nada de un obsceno e intrascendente movimiento de caderas. Yo siento cosquillas cuando me besas, tú solo sientes humedad. 
Ojalá fuera más fuerte, independiente ... libre...
Sola soy como una brújula sin Norte.
Deberías quererme. ¿Qué hay de malo en mí para que no te hayas enamorado?
Deberías amar mi caos, mi locura, mis torpes caricias, mis hambrientos besos, mis fríos abrazos...
Toda yo, con defectos y virtudes, con luces y sombras. Necesitándome.
Deberías, tantas cosas...
Y yo... poder enamorarte o abandonarte.
Pero estamos atrapados en nuestros imposibles.