29/6/14

bang bang gangbang!


Todas las caretas caen
cuando nos asomamos de puntillas
al precipicio adecuado
Sus ojos tienen vistas al mar
en un eterno anochecer
de insomnio

El amor que sabe mejor que la ambrosía se lame del cuerpo del ser amado. Ese amor por el que venderíamos nuestra alma al diablo es pasión desenfrenada, es tener el corazón desbocado cada vez que estás a su lado, es necesitar su aliento más que el aire, su saliva más que el agua, su voz como despertador, como nana, como banda sonora de la vida. El amor que podría destruir el mundo o llevarnos hasta el final del universo es no poder apartar las manos de su cuerpo, es sentirlo en tu piel, es necesitarlo tan adentro que duela y que no sea nunca suficiente, es reducir tu idioma a su nombre, a te quieros, a gemidos. Ese amor que mientras lo sientes te hace infinito e invencible, eterno, trascendente, épico. No hay nada como tener la inmortalidad en tu corazón y la petite mort en tu coño.

Y el mundo
                     en un instante
                                              se reduce
                                                                 al choque de nuestras caderas

Su cuerpo la aplasta contra el colchón, su mano la tira del pelo hasta tensarla el cuello y los gemidos resuenan en la habitación aunque le cueste coger aliento entre sacudidas cada vez más desesperadas. Caricias de saliva en el cuello. - Fóllame fuerte, amor, hazme gritar - Se abraza a sus caderas con las piernas y la penetración se hace más profunda, duele un poco pero solo es un poco más de dolor que la hace gemir más fuerte y clavar las uñas en sus hombros. - Soy tu puta, solo tuya, hazme todo lo que quieras - Arañazos. Mordiscos. Gruñidos. Gemidos. La sujeta del cuello con ambas manos y la monta como un toro salvaje, sus cojones la azotan el culo con cada embestida, no puede gritar sin aire, hasta que la suelta y le llena los pulmones con su aliento, besos lentos al son del cuerpo. - Ponte a cuatro patas, zorrita - La vapulea como si fuera su muñeca hinchable y se la clava en un asalto brutal a mano armada con una polla de acero y sin compasión. La violencia hace aguaceros entre sus piernas. Han perdido cualquier pensamiento racional, para qué. Sólo son dos cuerpos chocando hasta explotar. Los azotes enrojecen su culo entre arañazos en la espalda y empujones que la taladran. El orgasmo estremece todo su cuerpo mientras él la sujeta, sin parar, frotando su clítoris hasta un segundo clímax sobre el primero. El paraíso estalla en fuego.

Él la gira sobre la cama. Ella cae sin fuerzas, temblando. Él se pone sobre ella y la penetra la boca antes de que recupere el aliento. Primero se mueve despacio, con los ojos cerrados, los labios separados, suspirando de placer, mientras ella le lame y los saborea a ambos con su lengua. Más profundo, hasta acariciar su campanilla. La saliva le gotea por la comisura de los labios. Las arcadas contraen su garganta. La polla sigue entrando y saliento, lento y profundo. Acelerando. Siente cómo su polla se pone tan dura que va a reventar, antes de hacerlo. La sujeta del pelo, ella se agarra a su culo, le acaricia los cojones, y aguanta la violación a su boca hasta que el amor dispara en su garganta con un gemido gutural de bestia saciada.


Qué podría decirle yo que no le hayan dicho ya todas y cualquier mujer, por eso no voy a decir nada, no se lo diré, yo haré realidad la verdad, los sentimientos, el futuro como presente. Le quiero, para siempre, solo a él, y las palabras sobran todas, mis besos gritan amor en silencio. Las balas a quemarropa son caricias en las entrañas. "Hasta que la muerte nos separe" es el para siempre de los impíos, yo le enterraré conmigo.



24/6/14

No siempre soy lo que esperas o lo que quieres, pero siempre soy yo.


- Mírala, una emo gótica depresiva saltando en los charcos como una niña pequeña, no eres muy convincente.
- ¡Quién fue a hablar! El pseudopoeta decadente mojabragas que se refugia bajo un paraguas rosita.
- ¡Es rojo!
- Como mi sangre diluida en esta lluvia...
Pero tranquilo
,cariño, 
que como más me gusta mojarme es cuando me lo haces tú.
Sólo soy un aguacero sin ti.


Él prefiere disfrutar de la soledad bajo la tormenta que hace eco en su interior, acompasada a sus latidos, mientras en su oídos retumba la banda sonora de su vida sin acallar los miles de pensamientos que rondan su mente, el dinero que falta para pagar las facturas, la última fractura de corazón, el hambre en el mundo y en su propia nevera, el alcoholismo solitario de una cama vacía, anhelos, deseos, pesadillas... Caminar sin rumbo hasta el último trueno, con la mirada perdida y las pestañas empapadas.

Ella está cansada de llover de dentro hacia fuera, salada, caliente, gota a gota, y siente una tregua en su interior cuando el cielo retumba con sus gritos silenciosos haciendo eco a sus deseos, y por un momento puede bailar bajo la melancolía sin que la hunda hasta ahogarla, bañarse en un millón de lágrimas sucias, usadas, ajenas, que limpian su rostro. Salta de charco en charco sin mirar más allá de sus pies de barro. La despreocupada sonrisa es su mejor disfraz.

Los dos extraños opuestos chocan a la luz de un relámpago. Se reconocen de vidas pasadas, cuando él era un feliz infiel y ella una infeliz enamorada, cuando tenían el corazón un poco menos roto y la sonrisa más ancha, cuando las mentiras tenían menos veneno en los labios. Caminan juntos haciéndose compañía en su soledad contra el mundo, esquivando paraguas y el roce de sus manos.

me sonreía
desde su desierto
mientras yo me ahogaba
en un oasis de telarañas

5/6/14

Se puede estar más muerta pero no más triste

Voy a jugar al escondite con mis sentimientos
en un laberinto de espejos rotos.
Hay lágrimas que se confunden con sonrisas.

No he muerto, por ahora, solo estoy un poco perdida, con el ordenador estropeado y toda la mala suerte del mundo abrazada a mi espalda, que se ha enamorado dice, la hija de puta. Nunca será correspondida, mi corazón ya tiene dueño y me jode mejor que nadie. ÉL. Aunque a veces soy un poco zorra y le pongo los cuernos con la melancolía, me viola la depresión en mi sempiterno rol de sumisa, dice que sodomizada estoy más guapa. Y yo, bueno, con un par de cervezas me presto a cualquiera que me ofrezca un cigarro con el que asfixiarme, pero sobria solo le quiero a él y siempre vuelvo a su sonrisa. Me digo una y otra vez que no volveré a recaer, ni a dejarme arrastrar lejos de su cálido abrazo, pero la tentación y yo no somos buenas enemigas. Nunca dejes de perdonarme. Suplicar en silencio es tan inútil como rezar a gritos.

Vamos
Bésame
Recuérdame
Que soy tuya