9/12/14

"más allá de cualquier zona prohibida hay un espejo para nuestra triste transparencia"



No va a dar tiempo.
Se nos acaba el tiempo.
Eterno.
Nunca se detiene.
Nos dejará atrás en algún momento.
Nunca podremos correr tan rápido.
Los años cargan su peso en nuestros hombros.
Los huesos se debilitan
de tanto caer y levantarse y no poder descansar
y crujen
duelen las rodillas
tropiezan los tobillos
y el tiempo se nos escapa de la punta de los dedos
cada vez más lejos
hasta desaparecer de nuestras pupilas
y solo podemos mirar hacia atrás.


Hace frío, me pican los ojos, me duele la espalda, estoy cansada, tengo sueño, cada día es más difícil que el anterior, aunque te acostumbres, eso es lo peor, corres peligro de ser arrastrado por la corriente. Se me ha caído una pestaña y se me ha olvidado pedir un deseo, si lo único que quiero son unas horas más en el día y tener ganas de vivir al llegar a casa, al dormirme, al despertarme. Sólo tenemos una vida y la desperdiciamos trabajando, en trabajos de mierda la mayoría, que no nos aportan nada, solo nos convierten en engranajes de esta sociedad tóxica, nos absorben hasta matar nuestra singularidad, que el mundo siga girando a peso muerto, nos dejamos morir. No podemos escapar. La gravedad aprieta, hasta arrinconarte, oprimirte, enjaularte. Solo puedes volar para estrellarte, tienes una oportunidad de ser libre.

¿Durante cuánto tiempo seré capaz de luchar? De abrir un libro, sujetarme los ojos, y alimentarme a mí misma intentando sobrevivir. Pizarnik. Página 157. Recibe este rostro mío, mudo, mendigo. Recibe este amor que te pido. Recibe lo que hay en mí que eres tú. Página 158. Del combate con las palabras ocúltame y apaga el furor de mi cuerpo elemental. Página 159. Una flor, no lejos de la noche, mi cuerpo mudo, se abre, a la delicada urgencia del rocío. Mi cerebro sediento se abre a las cenizas del tiempo y saben a pasión, porque todo lo que tiene la vida es pasión, y todo lo que no tiene pasión es muerte.