13/12/14

Las flores disimulan el olor a muerte

No puedes hablarle al miedo de miedo
pero sí a una isla de puentes.

Nos devoramos en un manicomio de cristal,,
el amor huele a sangre,,
vestiré de rojo en mi funeral,,
no me escucharás gritarte con la piel,,
mil bocas sin lengua
donde palpita el corazón.

No estábamos allí para salvarnos
cuando masticamos las piedras
que iban directas a nuestra nuca
tiritando de soledad

de errores a suicidios entre las costillas
hay una sonrisa de distancia
de cigarros a falta de suspiros
de bañeras rebosando y demasiado espacio para flotar
cuánta soledad entra en todo el espacio de la cama que nos sobra
cuántas piedras en el estómago
cuánta sangre
en los ecos que me mantienen viva.

Sigues pensado que te abandoné
pero sigo tan perdida como tú de mí.

La boca me sabe a metal
¿Dolor? ¿Quién?