30/11/14

Mastica las cenizas y que florezcan coronas de espinas



Ella, acaricia los surcos de su piel
recuerdos cauterizados con tiempo,  tiempo,  tiempo
y sangre marchita

y sonríe
con inmensa tristeza   abatida

¿Por qué huimos del dolor? En vez de aprender de las heridas que recitan lecciones en nuestra piel, en vez de abrazarlo entre las costillas y apretarlo hasta asfixiarlo, devorarlo antes de que nos destruya, absorberlo, como llorar hacia dentro para recuperar todas las lágrimas derramadas para nada.
Sufre y siéntelo,
tiembla y sufre,
agoniza y no mueras.

Ella, ha aprendido a beber mares salados
a tatuarse la memoria a puñetazos
a comerse los labios y besarse los nudillos
a dejar a su paso un camino de piedras
para poder recuperar los tropiezos

ha aprendido a recolocarse los huesos y las sonrisas
y puede asustar a las bestias con una sola mirada
desolada

Ahora todo el amor huele a cuchillas oxidadas
como ella la que no teme ni la oscuridad
de su interior


Ella, qué extraña mirada me refleja.