29/11/14

21


Me asfixia mi propio cuerpo
como si quisiera huir de
mi piel abrazada al hueso
desesperada
en un mar abandonado de tempestades
que se baña en amaneceres de mis venas.

Me olvida mi propio nombre
aferrándose en el temblor de mis labios al viento
a lametazos al eco
que ya no suena ni a mi voz
y no soy yo
ni alguien
ni nadie
nada
un vacío que late inconveniente.

Cierro los ojos y me veo mejor que
nunca con esas pupilas mentirosas
que pestañeaban azul
lloraban rojo
y se han desamparado gris muerta.