23/10/14

No te creas que porque te quiera ya lo tienes todo ganado

Cuando me conociste era como un accidente de tráfico, horrible, pero no podías dejar de mirarme. Te enamoraste del agujero de mi corazón solo porque dejaba que te lo follaras para intentar sentir algo, ninguno esperábamos que me revivieras, espero que alguno sí lo deseara. ¿Te debo la vida? Cada vez que respire sin asfixiarme pensaré en ti.

Si crees que el amor es la cima, que solo hace falta un amor correspondido para que funcione, es que eres un pobre ingenuo condenado al desamor. ¿Crees que tus sentimientos son el elixir de la vida -mi vida-? Eso es porque no me has visto sangrar y gritar en silencio los versos de amor más horribles del mundo, que te empalmarían hasta el delirio. Mírame sufrir y quiéreme muriéndome. Acaríciame las heridas, húndete en mi coño y acaricia mis entrañas, revive mi corazón a puñetazos y róbame el aliento. El amor se me escurre por todas las grietas de mi cuerpo y sólo queda el eco de los orgasmos en mi garganta. Te querré mientras sepas follarme. Me querrás mientras mi destrucción sea interminable. No te enamores del salto de fe, ni de la caída, ama el golpe contra el suelo una y mil veces, las heridas son lo único que permanece para siempre. Yo quiero ser tu herida más profunda, infectada y sangrante. Incurable. Y darte todo el dolor necesario para que la felicidad pueda hacerte hasta llorar de placer.


¿A quién le debo mi muerte? A un millón de mentiras -con rostro- que me han desgarrado por dentro. Estar inundada no calman la sed -de venganza-. Las hemorragias internas solo ahogan la esperanza. Por mucho que me desborde nunca consigo vaciarme -de sangre, ni de lágrimas-. Soy un dolor eterno. Me doy de cabezazos contra la pared esperando olvidar y solo consigo recordar lo mucho que duele odiar. Odiarlos. Odiarme. Si tuviera el botón de destrucción total a mi alcance convertiría el universo en polvo de estrellas. El perdón nunca es la respuesta, sólo para quienes no pueden soportar la agonía de vivir odiando a muerte. Por la noche para quedarme dormida cuento puñaladas. No le tengas miedo al filo de la navaja, lo que más daño te hará en la vida nunca parecerá doloroso a simple vista.


Volver a enamorarse es de locos.
Yo siempre lo he estado -loca-