20/9/14

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No soy fuerte
tras este escudo
de hielo que se derrite
en sangre,
no puedo resistir
la realidad
que es ajena a mí,
no puedo enfrentarme
al mundo
que he perdido
abandonada.

Si miro hacia delante
sigo viendo todo
lo que ya no tengo,
sangrando cicatrices,
llorando coronas marchitas.

No puedo soportar
la felicidad de los demás
y sus familias
que son hogar
y sus mesas
llenas de comida casera recién hecha
y mi congelador
a rebosar de soledad.

No quiero formar parte
de vuestras vidas
que ya no son
la mía.