6/8/14

- Una utopía -

He visto absorta un documental de dos horas sobre Bukowski y en una entrevista le preguntan: ¿Cuándo te das cuenta de que eres escritor? Y él responde algo así: Nadie sabe que es escritor, te crees escritor o no. Él desde los trece años. Yo tenía quince años cuando escribí mi primer relato, cuando gané un concurso sorpresa de escritura rápida en el instituto. Mi vida era dramática en aquel momento (y el momento sigue durando) y me vomité sobre la hoja en blanco que me dio mi profesora.

Si conseguí algo bueno de aquello, a pesar de tener que leer en público con las piernas y la voz temblando (no pude continuar más de un párrafo, con un nudo en la garganta y los ojos borrosos, con los sentimientos a flor de piel, y el pánico, tuvo que leerlo una profesora por mí, conmigo al lado cabizbaja) y un cheque regalo de diez euros para no sé qué tienda que nunca usé, fue el inicio de mi enamoramiento por las letras, de su uso para darle forma a mis sentimientos, de su uso como mi mejor espejo y reflejo, y desde entonces no he parado de escribir, ni de sufrir, en prosa y en verso, en ficción y más real que mi propio cuerpo, y aunque todavía no he creado mi estilo propio nunca he dejado ni dejaré de creerme escritora, y poeta, hasta llegar a serlo de verdad. Gracias a esa hora de lengua en la que me obligaron a escribir una utopía descubrí lo que significa ser escritora y la mejor tirita para mis heridas.


Os dejo aquí el texto que escribí:

Las utopías son como vivir una ilusión, es un sueño inalcanzable por ahora, por lo menos para mí. Yo desearía ser feliz, pero todo es muy difícil, esa es mi gran utopía.

Antes vivía en una ilusión, como en una burbuja, deseaba y pensaba que todo saldría bien, pero los daños y enfermedades son más fuertes que los deseos y te lo pueden arrebatar todo sin darte cuenta, sin que te dé tiempo a reaccionar. Desearía volver atrás y cambiar muchas cosas, como por ejemplo mi conducta con mis seres queridos, demostrarles que les quiero y no darles tantos disgustos, porque el día en que te los arrebatan te sientes muy mal y, a veces, no puedes ni despedirte de ellos. Eso es algo que nunca olvidas, esa rabia siempre te queda dentro.

Ojalá que encuentren cura para todas las enfermedades, ojalá viviéramos en un mundo donde cada uno tiene lo que se merece, porque ahora todo es muy injusto. La verdad es que todo parece imposible, pero a veces es bueno soñar, aunque también tienes que saber estar al margen de tus sueños, no puedes vivir siempre en una burbuja. La realidad hay que afrontarla y la mayoría de las veces es muy dura. Solo espero que todo cambie algún día, y que aunque para mí ya no pueda mejorar o arreglar los daños causados, para otros muchos seguro que sí. Y para quien ya lo haya perdido todo, espero que más allá de la muerte exista algo, algo bonito… aunque también pienso que es imposible, no sé, todo es tan dudoso y complicado…

Ojalá viviéramos en un mundo perfecto, todo sería maravilloso, sin guerras, dolores, enfermedades, injusticias… todos felices y contentos. Yo creo que la gran utopía de la vida es encontrar la felicidad.



Bukowski. Poemas de la última noche de la Tierra.