15/8/14

Me repito pero... pero...

Me repito pero... pero... me asombra cómo ensalzamos a personas normales solo por ser famosas, solo por tener un trabajo público, solo por saber sonreír y vestir y ser quienes nos gustaría ser, y que cuando muere una actriz (por ejemplo) -"una gran actriz"- aparezca en el periódico como si fuera noticia, y sea el tema del día, y plague todo internet con su nombre y rostro, y lloren por ella como si su muerte importara más que la de todos a los que nadie recuerda cuando desaparecen. Asesinan a niños, masacran pueblos enteros en guerras, explotan aviones con cientos de personas dentro, uno lleno de científicos que podrían hacer más por el mundo que cualquier actriz en una pantalla, y nadie se inmuta, nadie grita, nadie llora, nadie le presta más de un segundo de su atención a la noticia, a la tragedia, a la estadística. Y no me creo que estéis tan ciegos, tan huecos...

Y si vamos a ser justos lloremos a todos por igual,
pero no hay nada justo en la vida ni en la muerte.
Somos invisibles hasta para nosotros mismos.

Una vez hubo sobre este mundo una mujer que fue su propia heroína y la de todos los que la rodeaban. Que luchó por sí misma a pesar de toda la mala suerte del mundo. Que intentó robarle tiempo al tiempo y disfrutó de cada aliento extra. Que fue madre de dos hijos, ama de casa, mujer divorciada, traicionada, abandonada, fuerte, luchadora, independiente, de sonrisa sempiterna y tacones de vértigo, trabajadora en una gasolinera, con turnos dobles, con turnos de noche que terminaban desayunando con sus hijos antes de irse a dormir y ellos al colegio. Enferma de cáncer, superviviente. Que volvió a enamorarse, que volvió a casarse, que volvió a enfermar, que luchó con todas sus fuerzas, por ella y por todos, sin rendirse ni una sola vez, hasta perder -con 36 años-. Y el universo no rugió por ella, no apareció en las noticias todo lo que una mujer luchó y sufrió para mantener su mundo sobre los hombros y seguir avanzando, a nadie le importó que muriera, nadie se enteró ni siquiera de su existencia, maravillosa y trascendental en la nada. Habrá miles de millones de grandes vidas y trágicas muertes como la suya, invisibles. Y ahí estáis tan tranquilos, ahí seguís respirando y desperdiciando lágrimas en Don Nadies, porque no sabéis llorar de verdad

todavía no habéis aprendido

y no queráis.
* Batania Neorrabioso (modificado)*