7/8/14

Las peores pesadillas se viven con los ojos abiertos

He tenido una pesadilla. Siempre me acuerdo de lo que sueño, detalles, una escena que dice todo o nada, una loca historia de principio a fin, y por eso me encanta dormir, porque adoro soñar, incluso cuando es una pesadilla... siempre que estoy nerviosa y preocupada por algo tengo pesadillas sobre ello.

He hecho un fanzine con textos míos, repasándolo una y mil veces y cuando por fin lo tengo en las manos descubro una maldita errata que se me ha colado, una N en vez de una M... cuanto más lees un texto menos te fijas de verdad en las letras, joder, me tiene desesperada, tengo 30 ejemplares inútiles. Ya sé - me lo han dicho - que no puedo ser perfecta y mucho menos a la primera, que tal y como decía en unas entradas atrás, todo se basa en ensayo y error hasta acertar. La noche después de recoger las fotocopias soñé que lo doblaba y grapaba todo para tenerlos preparados, después cogía un ejemplar y lo leía para hacer una última comprobación, entonces empezaba a encontrar una falta de ortografía tras otra, eran palabras gigantes mal escritas, horas sin H, labios con V, havismo (abismo) y así todo, página tras página, todas las palabras mal, todo horrible, y cuando empecé a gritar me desperté. Quise tirar los fanzines, destrozarlos, hacerlos añicos, porque odio equivocarme, pero no fui capaz, aunque tampoco sé si seré capaz de hacer algo con ellos...

Pero es que toda mi infancia me educaron para ser perfecta, para no cometer ni un mínimo error. Al estudiar, al hacer los deberes, al hacer los trabajos, con la caligrafía, con la ortografía, ni un sólo fallo, si me equivocaba tenía que empezar de cero, si escribía mal una palabra en el cuaderno me arrancaban la página entera y tenía que transcribir todo lo perdido y seguir hasta terminar perfectos los ejercicios. Era la mejor de la clase, la mejor del curso, la mejor de todo el maldito colegio, y la perfección se convirtió en una obsesión, hacerlo mal no era/no es una opción, tal vez por eso simplemente dejé de hacer-lo-todo, y ya nunca termino nada de lo que empiezo si es que me atrevo a empezar algún proyecto.

Pero escribir... es algo que de verdad me gusta y me apasiona, es algo que no quiero dejar de hacer nunca, es mi forma de expresarme y no conozco otra, casi lo necesito y no quiero que los errores - inevitables - destruyan esta parte de mí, aunque nunca consiga sacar nada más de esto, no es solo un proyecto o un entretenimiento, es yo, es lo único que llevo haciendo toda la vida y es lo único que tengo seguro que quiero seguir haciendo.