13/8/14

Ah, ¿pero es que seguís vivos?

Dicen que cuando muere un gran número de personas no nos afecta tanto como si es solo una con rostro e historia, que una es triste, muchas son estadística; solo números. Parece que es cierto, muere un actor o cantante o... famoso y todo el mundo llora por las redes sociales, como si le conocieran, como si el mundo tuviera que detenerse un segundo en silencio, como si fuera trascendental, como si importara, pero solo es uno menos entre todos, y lo único que hacéis realmente es usar su muerte para alimentar vuestras almas vacías, cuerpos huecos, corazones que hacen eco tras los ojos. Dais más pena vosotros que el muerto.

Pero es que yo ya he llorado todo lo humanamente posible a la muerte. No me queda ni una sola gota de tristeza para los demás. Me importan menos que aquella estrella que brilla agónica. Me importa tan poco quién muera ayer, hoy o mañana, que ya doy a todos por muertos. Porque cuando has perdido a la persona más importante de tu vida, todos los demás no son ni un suspiro entrecortado.

"Ah, ¿pero es que seguís vivos?"

Y vosotros seguid así, llorando por cualquiera, luchando contra la naturaleza de la vida: que es morir, de la forma que sea, cuando sea, nunca justamente pero siempre, y no hagáis caso a lo único que de verdad debería conmoveros, esa estadística que rompe la norma, como esos cientos de niños asesinados en Gaza, que no murieron, que les mataron, y nadie ha llorado por ellos.

Felicidades por vuestra gran sensibilidad, por vuestro gran corazón, pero os aviso de que cada segundo mueren personas en el mundo, espero que tengáis lágrimas suficientes para todos -para los que no sean números en el telediario-.