27/4/14

Solo son buenas noches si no duermo en mi cama de sábanas frías

Es muy tarde pero no tengo sueño. Si viviéramos más cerca me iría ahora mismo hasta su casa, en pijama, sin ropa interior, como sea, andando, o corriendo sin paciencia, para tener un poco de felicidad entre sus brazos que es el único sitio donde la encuentro, que me gusta estar sola pero tampoco demasiado, pero lo único que puedo hacer es estar aquí tumbada en la cama mientras escribo cuánto le echo de menos y bebo cerveza para sobrevivir a otra noche sola. Él dice que la convivencia destruye el amor, y no lo discuto, algunas personas no están hechas para compartirse, pero la distancia no es menos demoledora. Que él esté bebiendo en su casa y yo en la mía, mientras nos pensamos, cuando podríamos estar haciendo el amor, o incluso discutiendo para acabar follando, es perder el tiempo, es regalarnos a la soledad aunque haya que aprovechar cada segundo porque todo acaba, es desaprovecharnos.

Me gusta perder el tiempo pero nunca aburriéndome o extrañando, es como morir muy despacio y a mí no me gusta hacer lento ni el amor. La vida tiene que ser rápida y furiosa, y el amor también, mientras duren los latidos del corazón. A veces él me mata. A veces muero por él. Incluso mientras me corro gimiendo su nombre, porque cuando mi coño tiembla de placer alrededor de una polla falsa -que debería ser la suya- mi corazón se derrumba un poco cada vez. Soy ruinas de la necesidad que no calma con su ausencia. Podría no necesitarle, podría ser feliz sola, si estuviera sola, pero estoy con él y sólo a su lado quiero vivir hasta tener agujetas en los labios.

Abro otra cerveza, es la última. Tengo un consolador nuevo, aunque los odio porque me hacen sentir sola, sin un cuerpo y una mente que me acompañen, porque no todo es solo correrse y sentir placer, esa efímera satisfacción solitaria, vacía de sentimientos, obscena, que sólo es un sucedáneo de la verdadera ambrosía. Pero a veces hay que conformarse con poco aunque quieras el mundo entero a tus pies. Evoco su rostro, con una sonrisa y pasión por devorarme en los ojos, mientras meto una mano dentro de mis bragas para empezar a acariciarme hasta estar mojada y follarme como si fuera él quien está entre mis piernas. Pero tengo los labios secos por la falta de besos.

Me entregaría por completo en cuanto me lo pidiera.
Porque ya soy completamente suya, aunque él no lo sepa.
Aunque él no lo quiera.