24/4/14

Si no sabes mirar no digas que no hay nada que ver


Cierra los ojos, por favor, no quiero que veas mis ojos azules marcados por las ojeras, ni mi pelo estropeado de tantos tintes, ni los restos de pintauñas negro que siempre me olvido de limpiar, ni los kilos que me sobran, ni las sonrisas que me faltan por miedo, ni las cicatrices que me marcan como indeseable de por vida. No quiero que veas que me tiembla la comisura de los labios, que me cuesta mantener la mirada en otros ojos, que tengo un tic nervioso en las piernas. Odiaría que te dieras cuenta de que cuando lloro me cambia el color de los ojos y me brillan verdes tras las lágrimas.

Lo único que necesitas saber sobre mí es que creo que la felicidad es una utopía y aun así no puedo dejar de esperar encontrarme con ella algún día. Que lo único que busco es alguien que pueda quererme. Que se me ha olvidado cómo se dan los abrazos y a qué saben los besos pero estoy deseando redescubrirlo. Que nunca he hecho el amor con nadie. Que me encanta leer y mientras comer golosinas, pero de las que no están cubiertas de azúcar. Que no sé andar en tacones. Que no uso rimel por miedo a que se corra más que yo. Que saco los brazos por la ventana cuando llueve aunque tengo vértigo y vivo en un séptimo. Que me da muchísimo miedo la oscuridad desde que tengo memoria. Que nunca levanto la voz aunque me encantaría quedarme afónica gritando.

Y lo que todavía yo no sé sobre mí lo voy a descubrir contigo.

Como que tengo cosquillas por todo el cuerpo y puedo llorar de la risa, que la felicidad puede hacer que te duela la cara de tanto sonreír, que las penas con besos son menos dolorosas, que hay mordiscos que dejan moratones con forma de corazón, que no solo hay belleza en la perfección, que al segundo trago la horchata es deliciosa, que hay que tener pasión por la vida y nunca perder las ojeras.