14/4/14

Cómo desvestirse, tira a tira de piel, y que nadie se asuste de tus entrañas

Sonríe
No siempre se puede estar feliz
Pero sí hay que sonreír
A cada cielo nublado
Sin que te tiemble la comisura de los labios
Solo para agradar a los demás
Que es lo único que importa
No molestarles
Parecer lo que quieren ver
Y tú, en tu soledad, poder sentir lo que te dé la gana
A salvo, de todos, menos de ti.

Quieres gritarles que tener la cara deformada por una sonrisa no te hace súbitamente feliz por arte de magia sin importar nada más, que te duelen los labios tanto o incluso más que el corazón. Y si pensaras por un segundo que pueden comprenderlo te quedarías afónica entre sus brazos, pero no, será mejor esconderse y llorar a solas en tu habitación, incomprendida y en paz con tu dolor. Riega los sueños con lágrimas y que florezcan pesadillas.

Abrazos por la espalda
A traición
- ¡Yo no quería!
Y se me saltaron las lágrimas
Y los gemidos ahogados

No se puede engañar al silencio

Besos en la nuca
Escalofríos bajo la piel
- No estás sola
Caricias en el ombligo
Un pecho sobre el que apoyarte
Su latido para resucitarte
Después de rota
Y abandonada.

Aparece entre la bruma como un jinete del apocalipsis, para rescatarme del fin de mi mundo y dejar solo cenizas y ruinas a nuestro paso, fotografías quemadas, refugios derrumbados. Huimos haciendo equilibrismo sobre relámpagos que en realidad son orgasmos a pelo de cada sacudida que se me clava entre las piernas al cabalgar con él hacia el fin del mundo. Nos corremos hacia el anochecer y un eclipse desangra la luna que mengua como una sonrisa moribunda. Su aliento seca las lágrimas de mis pestañas y me hace cosquillas en las mejillas sonrosadas, creo que esta es la primera vez que sonrío de verdad.