8/3/14

Si se te han caído las llaves al mar, puedes llamar al timbre, te espero inmóvil y en silencio casi sin respirar.


Dijiste que te quedarías para siempre
y aquí sigo esperando
al otro lado de la puerta
que nunca cruzas.

Aunque sepa que ya es imposible que vuelvas
de ningún lugar
yo seguiré esperando-te
para siempre.

Las llaves nunca dejan de sonar
al otro lado de la puerta
- no tengo valor para asomarme a la mirilla -
nunca serás tú.