6/3/14

Ninguna mentira deja un bonito cadáver

Estoy mala de garganta y corazón, por gritar tu nombre hasta en mis silencios, mientras tu ausencia me arropa y este frío que nace en mis entrañas me hace delirar con tus recuerdos. Aunque sigo deseando, desde el lugar más recóndito de mi alma, olvidarte, olvidar todo, y al final solo me olvido de olvidar. Y las sonrisas que se han desvanecido y las que nunca llegarán se convierten en lágrimas que jamás calmarán mi sed de tus besos. Y me morderé la lengua hasta ahogar mis sentimientos antes que susurrar que te quiero una vez más. Habría preferido morir con tu adiós que volverme impenetrable para mil amores más, que no quiero ser fuerte, ni sabia, ni amante de la soledad, solo tuya.

Pero no fui suficiente, no para ti, desamor, no para alguien que nada esperaba de mí y que en secreto nunca me quiso. Mentiras, secretos y traiciones había en el infinito pozo de tus pupilas, pero yo brillaba como una estrella fugaz - sin deseo -, enamorada de mi amor, cegándome a mí misma con la utopía de un cuento de hadas.

Y me perdí en ti, desamor, confundida en un cuento que no era el mío, y olvidé si era la princesa disfrazada de puta o la puta con vestido de princesa subida a unos tacones rotos, para satisfacerte, solo era consciente de que nunca llevaba ropa interior, para complacerte, amor - disfrazado de príncipe azul que destiñe con la primera lágrima -

Y al final solo fui una muñeca hinchable llena de sentimientos que se desinflaban con cada sórdido empujón de tu egoísmo contra mi inocencia.

Te quise, como si hubieras existido cada segundo.
Te recuerdo, como si el amor fuera un puñal en mi corazón.
Te lloro, porque sigo sin pensar en mí.