7/2/14

Si fuera tan fácil...

Hay que olvidar los dolores pasados y seguir adelante sin pausa, da igual que se te rompa el corazón; todo el mundo sabe recomponerlo, da igual que te destrocen la mente y el alma; debes saber arreglarlo, con rapidez y una sonrisa a ser posible, sin por favor. Claro, porque vivir es tan fácil como separar los labios para tomar una bocanada de aire. En este mundo hay dos clases de personas: los que conocen el dolor, y los que creen que conocen el dolor.

Nadie más puede ver ni escuchar a mis monstruos. Cuando me acuesto sola en mi habitación, con la persiana subida para que entre algo de luz, y me tapo hasta la nariz con el edredón; encogida como un bebé que se aferra a las entrañas de su madre porque no quiere salir a los horrores del mundo. Pero nunca, nunca, puedes esconderte de ti mismo. Y los escucho, arrastrándose por el suelo como gusanos ansiosos de invadir mi cuerpo antes de tiempo, pero también tienen garras que mutilan cada lágrima que se escurre de mi cama inundada, y a veces intentan agarrarme pero mi carne blanda se taja entre sus inmensas uñas rotas y podridas y consigo escapar con su ansia marcada en mi piel.

El horror es un mapa de huidas en mi cuerpo, de intentos de.

Hay que ir a la guerra. Arráncate la piel a tiras y amputa ese corazón deteriorado que sólo bombea veneno, serás una preciosa muñeca lisiada al volver de la batalla. Mirada vidriosa, sonrisa perenne y un hueco silencioso tras el pecho. Nadie se dará cuenta. Ni siquiera el alcohol podrá llenar ese vacío en el que retumban tus llantos, pero nunca pares, que ser diferente es un pecado, ahógate en sonrisas y muere por olvidar quién fuiste cinco minutos más.

Tranquila
ya no hay peligro fuera
solo dentro
de ti