28/2/14

La única herida abierta que me queda es mi sonrisa

Cómo desarma el desamor, joder, el picasso de un corazón roto, que la última bala sea un trofeo de supervivencia clavada en la pared. La musa más bella y compasiva es el Dolor, el sufrimiento, la tristeza infinita de un corazón roto en mil pedazos, y sangrar en cada letra las lágrimas que tus ojos ya no pueden derramar. Cuánta alma en las palabras escritas a cuchilla en la piel para que los latidos del corazón olviden su nombre, todos hemos sido lluvia de tristeza mientras el cielo tronaba desolado. Frases llenas de muerte que nos recuerdan todas las veces que hemos resucitado, y temblamos con los recuerdos en un suspiro, y pensamos "cuánto dolor y qué grandísima belleza dejar de ser correspondido". Porque pensamos siempre, que siempre, volveremos a amar, porque el último amor nunca se acaba y alguna vez lo encontraremos. El para siempre nos espera y solo sin miedo el infinito puede parecer hermoso.

Se podría vivir de respirar te quieros
Que ya morimos bastante en cada despedida

Y solo quien ha amado de verdad pierde la esperanza, por unos segundos eternos, de volver a hacerlo jamás, y se deja acariciar por la soledad cuando la resguarda del frío, y sus dedos incontables serán tiritas para tus abundantes recuerdos sangrantes.

Estoy llena de cicatrices difuminadas
La única herida abierta que me queda es mi sonrisa

Podría contar que yo antes me desangraba por cada poro de mi piel y cada día era uno menos para mí, que he llorado tanto que mis ojos se volvieron azules en un mar de tristeza, que dejé de existir para el mundo y mi nombre se perdió en los recuerdos, conmigo. Fui nada en la soledad, y desaparecí, consumiéndome como una flor marchita en mis entrañas.

Pero lo que quiero contar es que ya no duele que mi corazón palpite tan fuerte como quiera, que cada día es uno más a su lado, que puedo convertir mis ojos en un cielo donde volar en libertad y ya no me ahogo en ellos. Que mi nombre está en sus besos y en los susurros de sus te quiero, y vuelvo a ser yo, recompuesta con todos mis pedazos, sujeta en su abrazo... Y a veces pienso que también se puede morir de felicidad.