14/1/14

Tener agujetas de follar es sentirse amada

Que te tiemblen los muslos y te ardan las entrañas, después de tener a esa persona abrazándote con todo su cuerpo, acariciándote hasta con sus pestañas, recorriendo el camino de las cicatrices en tu piel con su saliva, para curarte y recomponerte y poder verte estallar en mil colores entre sus brazos. Deja que el príncipe azul se destiña bañado en vuestro sudor, que empaña los espejos, y ámale en carne y hueso.

Que solo en la cama se dicen las mayores perversiones, te quiero, no me dejes nunca, quédate conmigo para siempre, sé mía, te amo, cásate conmigo... Y los sentimientos se caen de los labios como deseos estrellados en tus lunares y ni si quiera una caricia puede borrar el rastro de su colisión que no se nota en el ardor del momento que solo quieres más fuego en vuestra pasión.

Déjate las uñas escribiendo un para siempre en su espalda y pierde la voz de repetir sin parar lo mucho que le quieres y que tiemblen las paredes asustadas de tanto amor, y de la furia de necesitar poseer a otra persona y que te falten brazos, piernas, labios para conseguirlo. Vuélvete loca, sin miedo, que el colchón te amortigua la caída al infierno, que el sexo sin excesos, el amor sin pasión, es como un beso con los ojos abiertos.

Follar y hacer el amor es lo mismo si lo haces con la persona adecuada, y cuando te das cuenta de eso comprendes que te hacen el amor cuando te follan como su puta y te pagan con su corazón.