3/1/14

Me hago eterna para nunca olvidarte


Seamos inmortales, e invencibles
Juntos, en un beso
De los que provocan terremotos
A pecho abierto

Seamos bellos como un quejido suplicante
De labios sedientos
Los míos, por los tuyos

Te quería como si fueras el primer amor de este corazón pegado a trozos, que cada vez es más frágil y más difícil de recomponer, en el que cada grieta es un precipicio sin ecos. Te quise como si el para siempre fuera ineludible, como si el futuro ya estuviera fotografiado en nuestra pared, donde ya solo quedan recuerdos en blanco y negro. Escuchaba los latidos de mi corazón mientras abrazaba tu ausencia, y no me daba cuenta de que no estabas, porque te sentía conmigo, en mí, pero tú ya no me sentías a mí. No se puede amar en un para siempre, porque nunca se mirará el pasado con los mismos ojos en el futuro. Tus caricias dejaron de hacerme temblar. Mis besos ya no te robaban el aliento. Nos marchitábamos con la evocación de nuestro olor, y el amor es ciego, para cuando notamos nuestros abrazos ajados ya era tarde, nuestro amor no tuvo tiempo de despedirse antes de que tus ojos olvidaran cómo reflejarme. Pero las cenizas han florecido con mis lágrimas y yo nunca olvidaré cómo suena mi nombre susurrado por tus labios, mientras dormías a mi lado. Y si no puedo volver a decirte que te quiero me quedaré sin voz. Y si el para siempre no es contigo no volveré a romperme con nadie más.