23/11/13

Baila conmigo

Nadie os prestaba atención, pero yo os miraba. Mientras mi cuerpo se balanceaba sobre mis pies y la música aplastaba mis pensamientos. Os vi. A él, un chico solitario apoyado contra una columna, le sobraban kilos y le faltaban amigos, pero tenía una copa en la mano y con la otra fingía tocar la batería, imitando el ritmo de las canciones, mientras sus lasbios cantaban emocionados, y estaba desinhibido, perdido en su propio mundo de alcohol y música ensordecedora, pero tan solo que me daba pena, aunque parecía el que más estaba disfrutando, pero no tenía a nadie con quién compartirlo. A ellos, dos chicos jóvenes que guardaban las distancias, hasta que sonó una canción lenta y sus rostros se iluminaron de emoción y se abrazaron para bailarla, mientras sus labios compartían besos y cantaban pegados. A ella, una mujer con aspecto de haber salido tarde del trabajo y sin tiempo para cambiarse, arreglada pero demasiado formal y elegante para un sitio así, con rostro aburrido y sus brazos alrededor del bolso mientras estaba sentaba sobre un sillón rojo, creo que sin escuchar la música, creo que solo pensando en poder escapar de allí. A ellos, una pareja que se comportaba como adolescentes, que ocuparon el sillón rojo cuando la mujer aburrida se perdió entre el mar de gente de camino a casa, y sentados se besaban apasionados, más él que ella, y cuando descansaban para coger aliento ella escuchaba la música mientras él la besaba los hombros y bajaba por su escote.

Y tal vez también alguien se fijó en mí, mientras bailaba sola hasta que tú aparecista tras mi espalda, y me sujetaste la cintura con tus manos, me recosté sobre tu pecho y nos balanceamos juntos al ritmo lento de la música, y nos acariciamos las manos, y las bajaste a mis caderas, y antes de que acabara la canción me di la vuelta para ponerme de puntillas y besarte mientras acariciaba tu rostro y tú mis nalgas.