31/12/13

Juguemos a querernos


Dime palabras bonitas, quiero escuchar poemas de amor de tus labios, recitales obscenos de emociones robadas, sentimientos prestados, no hace falta que salgan del corazón, no hace falta que sean verdad, solo dame una mentira que me haga sonreír, que me ayude a respirar. Un gemido de vida. No pido tanto, una falsa felicidad, que tal vez pueda durar hasta más que una verdadera. Enamorémonos del amor, de esa ilusión que nunca cambia, y compartámoslo. Esa mentira sería más fácil que la verdad, y menos dolorosa. Finjamos, mintamos, vivamos del sueño y no de la realidad. Seamos Amor. Olor a rosas, sin intentar robarlas, solo admira su belleza, que las espinas envenenadas no nos arañen. Sobrevivamos intactos, al borde del precipicio, sin dejarnos caer, no hace falta intentar volar, solo siente la caricia del viento. Nada más, no busques el todo, o lo perderás.

Bésame, hasta que nos desbordemos, y ya no quede nada que saborear.

Solo hay una regla: que el juego nunca se haga real.

Es fácil, dos juguetes rotos no sirven para más.

26/12/13

Una lágrima en el desierto



Ojalá pudiera controlar a los insectos que me devoran las entrañas, cuando mi niña interior juega con el barro y revuelve entre las ruinas de castillos de arena, y deja los gusanos desahuciados en mi boca deformada en un grito inerte. Se me atascan en la garganta, pero consiguen resbalar por el río de mis lágrimas, que nunca calman mi sed, y encontrar un nuevo hogar en mi cuerpo prisionero, por culpa de esa niña diminuta, que juega al escondite inglés con los recuerdos, que se acercan como estatuas resquebrajadas y terroríficas, empolvadas, desmembradas, que quieren abrazarla, sin brazos, y aplastarnos. Soy el Goliat derrumbado. Ella cuenta hasta el infinito y yo nunca puedo cerrar los ojos, mientras pisotean mi tumba de cristal, reflectante, un espejo que nunca miente.

Y me olvido de la forma de mi rostro, del color de mis ojos, ahogada por una lluvia de sangre, de mis manos intentando escapar, con la cuenta atrás del último latido de mi corazón moribundo, antes de que los monstruos lo aniquilen.

23/12/13

Odio la Navidad


Será porque no me gusta la gente, los excesos de gente, las multitudes de gente como si fueran una horda de zombis hambrientos de regalos y alcohol y comida, pero por encima de todo, lo que más odio, es a la gente que escupe felicidad a través de una sonrisa deformando su rostro. Que da igual todo, en navidad hay que ser feliz, y sonreír hasta resquebrajarse los labios, y abrazar hasta a los enemigos, y ser amable, y divertirse mucho -haciendo el ridículo, normalmente- con cualquier cosa, pero no dejar de pasarlo bien en ningún momento (o mueres, intuyo)

Odio tener que mostrar espíritu navideño ante una decoración que no puede ser más hortera. Odio la simbología religiosa, y la religión, y a los religiosos. Y yo es que cuando veo tantas luces brillando por las calles solo pienso que ya ha subido la luz (otra vez) y que tenemos que estar pagando además esta gilipollez, con la crisis que tenemos encima, solo porque es navidad y hay que ser navideños. Y me cago en los putos villancicos, me sangran los oídos cada vez que escucho uno, y en los petardos que me provocan mini-infartos, y en todo el ruido que hace la gente fingiendo ser feliz y divertida.

Y claro, ¿que hago yo en navidad? No puedo disfrutarla porque todo lo referente a ella me molesta, tanta extravagancia desesperada me abruma, así que me pongo como una cerda comiendo, es el único lado positivo que encuentro, aunque tenga que soportar a la familia, en las grandes comilonas, por convencionalismo social. Y otro puntazo son los regalos, que soy una niña mimada y malcriada y caprichosa y me encanta que me hagan regalos, también soy un poco zorra, si no fuera por los regalos mandaba a todos a tomar por culo, pero oye, es navidad, hay que fingir ser feliz y amigable y buena persona y yo tengo una sonrisa falsa horrible pero convincente.

... Qué ganas de volver al día a día normal y corriente, joder.
Mientras tanto sujeto el cuchillo en mi mano, contemplo las venas azuladas de mis muñecas, salivando por los ojos, pero en el último momento desvío la caída del brazo, mortal, y corto otro trozo de turrón de chocolate -es el único que me gusta-

Así que... bueno, Feliz Navidad :)

20/12/13

Nieva ceniza, son recuerdos quemados


Tengo mis fotografías guardadas en cajones, bajo llave -perdida-... que ya bastante me pesan los recuerdos en la espalda, y si me ciegan no hay avance, con la mirada empañada podría estar andando en círculos eternamente.

Recordar debería ser un privilegio, no una obligación. Para algunas personas es un consuelo, una sonrisa, eternidad sin vértigo... Y para mí son nudillos agrietados, uñas rotas, ecos desafinados... Que los recuerdos son despedidas, adictivas, y no hay finales felices ni melancolía alegre, solo masoquistas alcoholizados en lágrimas.

... recuerdos bonitos...
... recuerdos dolorosos...
... todos aprietan el corazón un poco...

No quiero recordar algo porque eso significa haberlo perdido y, posiblemente, nunca más volver a tenerlo. No quiero suspirar por el pasado y quedarme sin aliento para recorrer el presente. No quiero caminar mirando hacia atrás, sin intentar tocar el horizonte. No quiero de paisaje un camino embarrado de huellas y charcos de sangre.

Pero cuando intento escapar solo corro hacia atrás, entre tormentas de arena, sin tiempo al que sujetarme.

17/12/13

Yo no toco fondo, directamente me entierro viva

Porque creo que las cosas no se hacen a medias, que la vida es en blanco o negro, y que si saltas de cabeza por el precipicio debes dejarte los sesos contra el suelo, planear es de cobardes. No lo intentes, hazlo o no lo hagas, y si lo haces; hazlo bien o ni lo intentes.

Y así la vida es muy limitada, siempre en la cuerda floja, entre llegar a la cima y caer al abismo, tambaleándome, sobre los pies o del cuello roto. Yo vivo bailando para la muerte, mientras se masturba mirándome, esperándome.

Y cuando caigo, me entierro viva, bajo las flores, con los gusanos.
Y ya he caído tantas veces que el abismo tiene mi forma grabada en el barro.
Y tantas veces he caído que tengo los huesos destrozados,
Afilados, sedientos de sangre, caníbales, me han mutilado.

De tanto caer y levantarme,
Destruirme y rehacerme,
Soy un vaso mil veces roto, y mil veces pegado.

Pueden decir lo que quieran, que soy hielo que nunca se derrite, un invierno eterno, azul sediento, y pueden tener razón; pienso, si me miro en el espejo de sus ojos. Yo no tengo sonrisas tristes, ni lágrimas de alegría, ni abrazos distantes. No tengo máscaras de falsos sentimientos, no quiero abrigos de piel humana para esconder mis escalofríos, ni me pondré tacones para poder mirar desde arriba aún estando cabizbaja. Que no, que nunca seré tú, ni ellos, ni vosotros, ni nadie más que yo misma, tan diferente que parezco irreal, tan real que soy diferente, la pieza del puzzle rota que no encaja, una lágrima de sangre que mancha vuestros bonitos disfraces. Y si me quiero ahogar en llantos, viviré asfixiada, que la tristeza está escrita en mi piel y la melancolía en mis labios.

¡Nunca podréis enjaularme! En mi propio cuerpo… nunca os daré nada, más que la verdad, y siendo solo yo, lo seré todo, o nada. Si quiero reírme, de mí, de ti, de la felicidad o de la desgracia, me romperé los dientes a carcajadas contra el suelo. Si quiero llorar, de tristeza, de odio o de asco, me abriré la piel a tiras para derramarme con el cuerpo entero sobre el asfalto… Si vas a hacer algo, deja una parte de tu alma en ello, o no lo hagas.

Cuando grito reviento cristales, opacos
Cuando abrazo asfixio sentimientos, tristes
Cuando beso me estrello en otros labios, acolchados

Cuando odio maldigo a ecos en mi interior, por rabia
Cuando amo me araño el corazón con su nombre, por pasión
Cuando olvido quemo todos los recuerdos, y apago el fuego con una última lágrima.

Por eso me escondo, porque no soy como vosotros, y ya nadie sabe quién soy, con cada caída me alejo cada vez más, y ya no soy de este mundo pero no puedo escapar. Podríamos rompernos todos, a gritos, de rabia o euforia, y componer una nueva imagen con todos nuestros puzles rotos… Seguiré soñando, despierta, y teniendo pesadillas, dormida, bajo mi manto de tierra.

Tengo de mascota un pajarillo
Y cuando muera
De un disparo en la cabeza
Podrá alimentarse
De los gusanos de mi cerebro.

13/12/13

Antes de entrar en la cama hay que quitarse las bragas y la decencia.


Porque para amar no hay que tener escrúpulos, y para hacer el amor hay que dejarse el pudor colgando del pomo de la puerta. Hay que querer con el cuerpo desnudo y con el pecho abierto. Hay que dejarse acariciar el corazón y poseer entre las piernas. Hay que besar los defectos, gemir las virtudes, y arañar la espalda, pidiendo más y más y más; de todo. Hay que acoger a la otra persona por completo, en nuestro cuerpo, cada vez más profundo.

A veces las caricias dejan moratones, a veces el amor rasguña de tanta fricción, pero no hay que controlar la pasión, ni el ansia, ni temer la necesidad de poseer y ser poseídos. Acepta tu parte animal, ilógica, irracional, incontrolable, y follad como animales en celo, y cuanto más grites y más arañes y más te dejes llevar más amor estarás entregando y recibiendo. Sexo sucio sobre sábanas limpias, mancha la decencia con placer, sé libre; entregándote.

...   ...   ...   ...

Y sé que me adoras cuando tu mano aprieta mi cuello, mientras me penetras cada vez más fuerte y más profundo, con el placer en un gruñido en tus labios, y tu mirada anclada a la mía, pidiéndome, exigiéndome, que no aparte mis ojos de los tuyos, mientras te abrazo con mis piernas y grito que soy tuya y susurro que te quiero... Nos desbordamos juntos, en una suciedad que limpia, en un dolor que sana, en un placer que es la ambrosía de los Dioses, un atisbo de Paraíso y un roce de Infierno, un vislumbre de eternidad.

*
Rompe las costuras de la carne
Que lluevan ríos de lava
Entre tus labios
Y firma tu amor eterno
En su espalda.

12/12/13

Pesadilla

"nunca dejes de escribir"
A veces me da miedo quedarme vacía
Con los ojos en blanco
Que se me caigan los dedos
En las cenizas de la memoria
Y tener voz pero nada que contar
Sin ecos
Sueños oscuros
Y no escribir nunca más
Ni una sola palabra
Porque mi risa se ha quedado muda
Y mis lágrimas secas
Y ya no queda nada de mí
En mí
Mente
Alma
Y ya no soy
Ni lo que fui
Y solo quedarán voces robóticas
Verborrea banal
Cerebros muertos

Sin letras
No somos

Más que animales

9/12/13

Todo se desmorona, encontremos un hogar entre las ruinas


Explota, desde dentro, y que tus entrañas decoren tu hogar con el vómito de tu alma. Destruye todo y deja unas bonitas ruinas a tu paso de tacón de aguja ensangrentado. Déjate las uñas rasgando el cielo para que caigan las estrellas, estrelladas, y acaricia la oscuridad con lo que quede de tus muñones. Descontrola la rabia animal que retumba en tu pecho.

Que podría hacerme la muerta solo para que tus labios tengan que rozar los míos, jugando al salvador, y tener tu aliento en mis pulmones, para no morir ahogada.

Labios rotos, aliento helado, grita, tensa la cuerdas vocales hasta que se conviertan en látigos, castiga, no seas tan inservible como un trueno mudo, crea mundos, destruye universos, existe.

Que soy capaz de arrancarme la piel a tiras para crear surcos en mi cuerpo que tus dedos puedan acariciar a ciegas.

Anoréxica entre platos rotos que matan lentamente los gusanos de tu estómago. Las náuseas de la podredumbre te hacen temblar y vomitas sueños e ilusiones derretidos por la bilis, agonizantes. Pero estás distraída, masticando la ira, como un chicle de ceniza, sabor a rebelión, rebeldía, que te consume. Y la soledad te espera a la vuelta de la esquina, si no paras esta carrera sin frenos; cuesta abajo, de huesos rotos, hacia tu propia tumba.

Lánguida entristecida
Alimentada de odio
Con los ojos opacos
Furia en el cuerpo
Y una súplica en los labios

Que me arrancaría la lengua para nunca más odiarte y solo contarte lo mucho que te quiero con mi cuerpo hablando al tuyo. Que solo quiero sonreír para ti, contigo, y que esta mueca de furia, y dolor, que deforma mi rostro nunca más se refleje en tus ojos. Que por ti me arrancaría los ojos para no ver tus defectos, aunque en el fondo, hasta eso de ti adoro, pero lo haría. Y es que te quiero tanto, y mi corazón late tan fuerte, que podría desorbitar la tierra y crear nuestra propia galaxia. Y, joder, tanto te quiero, que el dolor de odiarnos hace añicos mi corazón, y los trozos afilados podrían rasgar el universo y hacerlo jirones y destruirlo por completo. 
Solo por una sonrisa tuya vivo, y por una lágrima muero.

7/12/13

Enséñame a volar, que quiero caer en picado




¿Lo recuerdas?
Los dos estábamos ahí cuando nos enamoramos.
Y ahora... nos hemos perdido.
Y ya no estás,
Ni estoy.


Al principio fue como si tanta pasión nos derritiera y fuera inevitable fundirnos y mezclarnos el uno en el otro, y ya no estabas tú; ni yo, entonces fuimos un Nosotros, y esa palabra inmensa, que no lleva ninguna A de Amor, entrelazó nuestros mundos y nos hicimos uno, y estábamos bien así, sin si quiera pensarlo o cuestionarlo, éramos felices juntos. Usando el mismo cepillo de dientes y la misma cucharilla para el postre.

Olvidamos los amores pasados a los que también creímos eternos, y sobretodo olvidamos que no lo fueron, para poder volver a ilusionarnos con la misma inocencia e ignorancia que en el primer amor, que en el primer beso, que en la primera noche juntos, y volver a saltar al vacío, cogidos de la mano, una y otra vez, sin recordar el sonido de los huesos rotos, con una sonrisa suicida en los labios.

Pero somos seres extraños, los humanos enamorados, enamoradizos, porque siempre acabamos odiando lo que amamos. Su tacto, su olor, su sabor, conocer cada lunar de su cuerpo, cada dilatación de sus pupilas, cada arruga de expresión en su rostro, saber lo que dicen sus miradas y lo que callan sus labios, conocer tan bien a la otra persona como a uno mismo, porque ese es el camino y el fin inevitable del amor.

Y caemos, contra un espejo al fondo del abismo, contra el reflejo de lo que fuimos, y el amor se convierte en dolor, y nuestro pasado se hace añicos, resquebrajando nuestro futuro.

Siete años de mala suerte, dicen.
Ten más cuidado la próxima vez,
Y controla a ese corazón tuyo, tan olvidadizo,
Pero es como decir “nunca más” después de vomitar una resaca,
Volverás a caer,
Lo sabes.

Somos adictos
A la falsa sensación de planear
Cuando en realidad
Estamos cayendo.

4/12/13

Me quiero contigo, te quiero conmigo.

.
Dicen que los amores correspondidos son narcisistas, que no hay amor más grande y verdadero que el que se vive tras una ventana opaca solo con la compañía de la soledad, con marcos de fotos vacíos y abrazos caducados. Adorar en silencio. Amar bajo sábanas frías en una cama sin sueños.

¿Pero de qué sirve un espejismo al horizonte?
Una mentira disfrazada de verdad.
Columpiándose en las nubes que avecinan tormenta.

Lo que yo quiero es masturbarme con su cuerpo, retocar mis defectos en el espejo de sus ojos, abrigarme en las noches de invierno con su cuerpo tras mi espalda, bañarme con su lengua como una gata enamorada. 

Solo necesito respirar su aliento. Ser la reina de nuestro mundo, donde llueve hojas marchitas porque siempre es otoño, los cementerios son museos ajardinados, y yo paseo sobre baldosas amarillas con escarcha en las pestañas y una corona de espinas sin rosas, he hecho con sus pétalos un lecho en el panteón de nuestra victoria.

En nuestro epitafio pondrá que somos unos egoístas, felices y enamorados.
Porque preferimos vivir amando, que morir por amor.
Y hemos amado tanto que nuestro hogar asomaba a un precipicio con vistas al infierno.

26/11/13

Tus embestidas reviven mi corazón

Despierto con una sonrisa después de un sueño muy extraño, pero en cuanto estiro el brazo y te siento a mi lado las pesadillas ya no importan, los sueños rotos caen bajo las plumas del colchón. Te acaricio la nuca, con los ojos entrecerrados, y cuando llego a tu hombro te muevo un poco y apoyas toda la espalda en el colchón, todavía con los ojos cerrados. Me abrazo a tu cuerpo, me acomodo en ti, y con una sonrisa en los labios llego hasta los tuyos y te beso tras un susurro de buenos días. Por fin abres los ojos, me miras, y sin sonreír vuelves a besarme mientras tu mano sube por mi pierna hasta descansar al final de mi espalda y apretarme más contra ti.

- Todavía sigo enfadado por lo de ayer
- Lo siento

Te acaricio la garganta con la nariz mientras cuelo mis manos bajo tu ropa para recorrer tu piel, darte calor, que me sientas más cerca… Con un rápido movimiento te pones sobre mí, entre mis piernas, y cuando te rodeo con ellas tu boca devora la mía y tu lengua me echa un pulso de pasiones.

Me desvistes con urgencia, sin miramientos, y luego igual contigo mismo, y en segundos ya estamos totalmente piel contra piel, acariciándonos con el cuerpo entero, y tu dureza está contra mi ternura, en la entrada hacia mi corazón, y entra sabiéndose dueño de su hogar, sin llamar ni con los dedos, como un náufrago que vuelve a casa después de años perdido.

Con una mano me sujeto a tu cuello, con la otra te araño la piel mientras no permito que bajes el ritmo, y con tu frente contra la mía y nuestros gemidos entrelazados, bailamos acostados sobre un lecho de sueños mojados.

Me subes las piernas a tus hombros y a cada embestida me llegas un poco más hondo, acercándote a romper (sin querer) el cerrojo de la coraza que lleva oxidada tantos años, y cuando la destruyas me desbordaré en tus brazos, hecha un mar de desiertos que quieren florecer regados por tus labios.


Y te devoro con mi boca
En tu boca
En tu pecho
En tu ombligo
Beso a beso
Entre lametazos
Posesivos
Y hambrientos
Y al dueño de tu hogar
Que es mi templo
Mi dueño
Lo mimo
Con aguaceros de pasión
Desenfrenada



Y clavo manos y rodillas sobre el colchón, mientras tu mano se enrosca en mi pelo y tu aliento lame mi cuello. Me posees como si fuera tuya, y lo soy sin remedio, y tus azotes en mis nalgas son caricias que llevaré grabadas para recordármelo. Y como perros en celo, gimiendo, gruñendo, como locos enfebrecidos por la pasión, nos profesamos un amor ninfómano que llena el alma hasta rebosarla, más sincero que cualquier “te quiero”, pero nunca olvides que te quiero, te lo recordaré al recobrar el aliento.

25/11/13

"Ojos que no ven, corazón que no siente"

Y a veces en vez de mirar lo que me rodea, cierro los ojos y observo hacia dentro, me veo en la oscuridad de mi interior, en el reflejo de mis párpados cerrados. Y siento los huesos desgastados, como hierro oxidado, los músculos cansados, como una goma elástica que ya no sujeta ni el aire de mis pulmones, y la sangre sabe añeja, y los recuerdos se ven borrosos, pero imborrables.

Y me asusto cuando siento el aliento de la Muerte en mi nuca, sus garras enganchadas a mi columna vertebral, y su pelvis cadavérica apretando mis nalgas. Y en el susurro del viento se pierden sus palabras, lujuria macabra, pero las siento retumbar en el fondo de mi pecho, en ese hueco, agujero negro, entre el corazón y el alma, mi abismo, su hogar, el infierno.

Y cuando intento escapar,
Me tropiezo contra un espejo.

Y miro todos mis pedazos en cristales rotos,
Y los recuerdos vuelven a sangran en mi piel.

El amanecer me despierta en mi cama, sola, con la sábana enredada entre las piernas, la almohada mojada de babas, y el atrapasueños inútil colgando del techo. En la mesita de noche un cenicero a rebosar, un vaso vacío con hielo derretido, y tu libro preferido que es lo único que me queda de ti, de un nosotros que ya no existe. Bajo la cama guardo tu cadáver, entre camisetas con tu olor, bragas rotas, condones caducados y fotografías amarillentas.

No me gusta lo que me rodea,
Tampoco lo que llevo dentro.
Mejor quedarme ciega,
Con sabor a vodka
Y olor a cigarro viejo y humo nuevo.

24/11/13


      Te clavas en mí,
      Penetrando mi alma,
      Y mi cuerpo se abre a tu paso.
      Conquistador de lágrimas y tempestades.

      Mi carne se separa para besarte,
      Y la humedad emerge,
      Y goteo,
      Como si mi cuerpo llorara el presente,
      Y el pasado,
      Sin futuro.

      La sangre se escarcha sobre mi piel.
      Mientras mis ojos secos me miran,
      Reflejados en el cristal roto,
      Que sujeto entre mis manos.
Sonrío,      
Y mis labios inexpertos,      
Se parten de miedo,      
Y se tiñen de sangre.      

Y eso es lo único que soy,      
Que sé ser,      
Que puedo ser.      
Costras de sangre seca.      

Y moriré esperando,      
Una limpieza a lametazos.      


23/11/13

Mirarse a los ojos y sonreír

Un trayecto en la renfe, vuelta a casa. No me gusta la gente y menos estar rodeada de ella en un lugar con poco espacio, pero me gusta mirar, observar, acosar en silencio las vidas de los demás mientras están a mi alrededor. La gente que va sola es aburrida, pero los que van acompañados son como un libro abierto.

Una pareja ha llamado mi atención, estaban sentados delante mío, uno enfrente del otro, y desde el primer momento he notado la inmensa distancia que había entre ellos, pese a casi rozarse con las rodillas. Ella ha colocado cuidadosamente su chaqueta en el asiento de al lado, muy minuciosa, ha sacado su maquillaje del bolso, y mientras él llevaba las manos en los bolsillos, con los cascos puestos y la vista perdida por la ventana. Hasta que ella le ha dirigido la palabra ni si quiera había imaginado que iban juntos. Y ni hablando, o compartiendo algunas frases, se prestaban real atención.

Ella se ha puesto a maquillarse, una mujer muy coqueta, con su faldita y su pelo corto, y yo me he quedado casi hipnotizada viéndola echarse colorete y sombra de ojos y pintalabios... porque me acuerdo de mi madre haciendo eso mismo y de cómo la contemplaba adorándola hace muchos años ya., y se me ha quedado esa debilidad clavada en el corazón: ver a una mujer maquillarse. Raro que yo nunca lo haga... Creo que ella estaba enfadada, porque pobre de él si es tan insoportable e irritante y quejica siempre. Tras echarse el colorete se ha dado cuenta de que la brocha soltaba pelitos y se estaba manchando, imperceptiblemente; he de decir, su camisa blanca demasiado ancha para tan poco pecho, y me ha sorprendido que le regañara a él por no haberse dado cuenta y avisarla. Y él la miraba, miraba por la ventana, la miraba, y seguía escuchando música, mientras ella hablaba sola como si la estuviera escuchando sabiendo que no.

Parecían una pareja de las que llevan toda una vida juntos, de las que se enamoraron locamente al principio, pero luego la pasión y el amor se extinguieron lentamente, pero siguieron juntos, solo ellos saben por qué, y ahí estaban, sentados delante mío, juntos pero no revueltos, sin hacerse caso, casi sin mirarse, y sin compartir ni una sola sonrisa, ni un solo roce, nada más que el mismo vagón de tren, y media vida.

Baila conmigo

Nadie os prestaba atención, pero yo os miraba. Mientras mi cuerpo se balanceaba sobre mis pies y la música aplastaba mis pensamientos. Os vi. A él, un chico solitario apoyado contra una columna, le sobraban kilos y le faltaban amigos, pero tenía una copa en la mano y con la otra fingía tocar la batería, imitando el ritmo de las canciones, mientras sus lasbios cantaban emocionados, y estaba desinhibido, perdido en su propio mundo de alcohol y música ensordecedora, pero tan solo que me daba pena, aunque parecía el que más estaba disfrutando, pero no tenía a nadie con quién compartirlo. A ellos, dos chicos jóvenes que guardaban las distancias, hasta que sonó una canción lenta y sus rostros se iluminaron de emoción y se abrazaron para bailarla, mientras sus labios compartían besos y cantaban pegados. A ella, una mujer con aspecto de haber salido tarde del trabajo y sin tiempo para cambiarse, arreglada pero demasiado formal y elegante para un sitio así, con rostro aburrido y sus brazos alrededor del bolso mientras estaba sentaba sobre un sillón rojo, creo que sin escuchar la música, creo que solo pensando en poder escapar de allí. A ellos, una pareja que se comportaba como adolescentes, que ocuparon el sillón rojo cuando la mujer aburrida se perdió entre el mar de gente de camino a casa, y sentados se besaban apasionados, más él que ella, y cuando descansaban para coger aliento ella escuchaba la música mientras él la besaba los hombros y bajaba por su escote.

Y tal vez también alguien se fijó en mí, mientras bailaba sola hasta que tú aparecista tras mi espalda, y me sujetaste la cintura con tus manos, me recosté sobre tu pecho y nos balanceamos juntos al ritmo lento de la música, y nos acariciamos las manos, y las bajaste a mis caderas, y antes de que acabara la canción me di la vuelta para ponerme de puntillas y besarte mientras acariciaba tu rostro y tú mis nalgas.

Desvirgando el blog

No es el primer blog que tengo, y no será el último, pero sí estoy empezando de cero, y me gusta.

Ya veremos que va saliendo de todo esto.

Bienvenido, quien quiera, a este revoltijo de mí misma.