28/9/17

Miseria

“Soy tan pobre que no tengo ni madre”, solo una casa en la que sobran habitaciones donde convivo con fantasmas. Soy tan pobre que me quedo haciendo horas extra impagadas por responsabilidad y compromiso con mi (su, suya, de ellos, de otros) empresa, tan pobre que cada noche ceno comida basura frente al televisor y parece canibalismo. Soy tan pobre que uso un móvil de seiscientos euros como despertador; tan pobre que mi revolución tiene ciento treinta y nueve caracteres y un icono de una mierda sonriente. Soy tan pobre que tengo cincuenta libros acumulados y quiero comprarme cincuenta más pero no tengo tiempo para leerlos. Soy tan pobre que solo uso los espejos para maquillarme, tan pobre que solo uso espejos como reflejo para desaprenderme y la imagen de los demás para prefabricarme. Soy tan pobre que me hace feliz gustar a gente que no conozco y que en realidad no me conoce, tan pobre que creo que si me conocieran no les gustaría. Soy tan pobre que confundo deconstruir con destruir, que confundo la ira con valor y el miedo con debilidad. Soy tan pobre que mis lágrimas son de oro y mis sonrisas de metal oxidado, tan pobre que lo que más me identifica es mi nombre.





* Gloria Fuertes.

4/9/17

Profecía



Contra mis labios
Un cuervo blanco
Ha susurrado la profecía

Quién sostiene el fuego
Acunando los océanos
Quién domina la palabra asesina
Con lengua de tormenta y calma
Quién gobierna el útero fértil
Engendra cuervos de luz
Y aborta deidades de sombras

Quien alimenta con su pecho no se arrodilla
Quien aniquila con su sangre no implora

Y así, erguidas
Así, alzadas
Conquistadoras
Seremos libres.



27/8/17

Haikus en el corredor de la muerte

Antología de poesía japonesa



Puede leerse este libro en un par de horas de una tarde de domingo, pero se quedará contigo durante mucho más tiempo, horas y domingos de recuerdos y relecturas. 

Los condenados a muerte se agarran con saña al aliento de vida en tu pecho hasta hacerte suspirar y volver a respirar contigo. Sus haikus cantan a la soledad, al hogar perdido, la familia, la culpa, la vida que ya solo es un recuerdo que se mueve como viento invernal susurrando entre sus celdas y a la despedida.

Pero este libro no está compuesto solo por esta poesía que conmueve profundamente, además cada haiku está acompañado por una breve nota en la que revelan algún misterio sobre el escritor condenado, sobre sus versos e incluso sobre su condena. Uno de ellos me ha perturbado por encima de los demás, un hombre que mató a su madre y escribe sobre ella, y yo no puedo comprender su pena y su culpa porque su crimen me parece imperdonable, un crimen que debe arrebatar el alma y dejar solo la nada dentro, pero él siente y padece, no sé si es un milagro o la prueba de que no significa nada amar ni sufrir. 

Durante toda la lectura imperan una inmensa tristeza y confusión, una extraña empatía incómoda y palpitante. ¿Cómo puede un asesino crear tanta belleza, tener tanta sensibilidad? Parece una herejía. Son hombres condenados por sus pecados pero siguen siendo personas, siguen siendo humanos pese a sus actos inhumanos, y sienten.




Lo recomiendo a todo el mundo, a cualquiera, te guste o no la poesía, hayas leído antes haikus o no, es una lectura impresionante.