22/5/18

Cazados - Meagan Spooner


¿Y si Bella fuera más letal que Bestia?


Ayer terminé de leer Cazados y confieso que de la emoción derramé un par de lágrimas, no porque sea triste sino porque me pareció muy bonito y conmovedor. Creo que he leído Cazados en el momento perfecto para mí, en el momento exacto en que debía leerlo para disfrutarlo como lo he hecho y eso también ha sido un poco mágico y ha contribuido a que me gustase tanto.

Cazados es una historia que evoca a los cuentos clásicos, que desprende esa fantasía pura, esa magia que tienes que esforzarte para verla y que muestra que nada es lo que parece cuando aprendes a mirar, que esconde un mundo de fantasía hermoso y peligroso. Y a la vez es una reinvención de la historia de La bella y la bestia con mucha personalidad y fuerza, con una narración muy trabajada y hermosa que te atrapa en su inmenso bosque nevado donde es esconde el valle de la Bestia, que consigue que sientas la nieve y el frío, la angustia de la pérdida, la determinación de la caza y de la venganza, y también la soledad y desesperación de un hombre maldito, la confusión y la locura de dos mentes unidas: hombre y animal para crear una bestia.

En este retelling nuestra protagonista se llama Yeva y es hija de un gran cazador que le enseña a cazar desde pequeña, ella aprende a amar la libertad de los bosques, de correr, de rastrear, de tensar su arco, y esa libertad salvaje se convierte en el hogar de su corazón. Cuando Yeva crece e intentan que forme parte de la alta sociedad no encaja, ella sólo desea volver al bosque, volver a ser libre, mucho más que buscar un buen marido y pasar las tardes cosiendo, mirando por la ventana. Así que cuando su padre desaparece en las profundidades del bosque nada puede detenerla, está decidida a ir a buscarlo y encontrarlo, y si de verdad existe alguna bestia ahí fuera, como la de los cuentos que su padre le contaba de pequeña, ella le dará caza si es necesario. Entonces empieza la aventura llena de fantasía.

Además de leerlo en el momento idóneo Cazados tiene todo para gustarme, es exactamente lo que me apasiona leer y por eso me ha fascinado, porque es un cuento oscuro lleno de violencia y "realismo", no le tiembla el pulso al mostrar su mundo y a sus personajes con la crudeza que la historia exige, muy bien entrelazada con la belleza y compasión de los momentos de indulgencia para con su sufrimiento en los que consiguen olvidar el miedo, el odio, la venganza, para sentir algo más, aunque la oscuridad los aceche a ambos incansable, a veces su propia oscuridad.

Y el final es maravilloso, te envuelve en tensión y magia muy poderosa y perturbadora, además tiene su correspondiente moraleja de cuento clásico, es un final muy emotivo y con un mensaje profundo que cala a los personajes. Me ha gustado muchísimo, todo, y sólo puedo recomendarlo con fervor, tanto si te gusta el cuento que adapta como si no, pero sobre todo si te gusta la fantasía.


Algo gracioso es que este libro se me había antojado muchísimo pero en el fondo pensaba y estaba segura de que sería una mierda de historia, no tenía buena pinta, tal vez porque he leído otros retelling de La bella y la bestia y no me gustaron mucho, así que estaba en constante lucha conmigo misma para no tirar el dinero en otro libro de fantasía juvenil cutre y manido, pero no pude resistirme y en un arrebato lo compré diciéndome "bueno, si no me gusta, lo devuelvo y ya está." Menos mal que le di una oportunidad.


22/3/18

Sobre la capacidad de afrontar el dolor


Mi incapacidad

Soy un lienzo de laberintos
Un mural abstracto del dolor
Que se expande
Como el estertor de una estrella
Mis heridas no cicatrizan
Nunca
Las colecciono como una devota
De la infección
Como una mártir encomendada
Al llanto
Soy un mar de sangre
Que se desborda
Gota a gota a
Gota
Y las palabras que no puedo pronunciar
Se ahogan
En la garganta de mis fantasmas
En los labios de mis dedos
Y las camas de los moribundos
Se derrumban
Como manos flácidas
Que pesan como abismos entre mis manos
De plegarias
De nudillos fieros
Y las raíces se pudrirán
Como esta lengua maldita
Desde lo profundo
Pero no morirán las palabras
No morirá la enfermedad
Sólo yo
Sola
Y la luz de la estrella
Como un puñal atravesando la oscuridad
Será mi grito.



11/3/18

Los abismos - Iban Petit


Sé que un libro tiene alma cuando conmueve mi alma literaria, cuando me provoca la necesidad incontrolable de escribir, no sobre sí mismo necesariamente, de escribir sobre cualquier cosa, de escribir tal y como respiro, de dejar de contener el aliento, y puedo sentirlo anidando en mi interior, creándose un hogar acogedor y cálido que a la vez será un refugio para mí. 

En la contraportada: “Los abismos nos presenta la historia de tres generaciones de mujeres, de tres vidas de descubrimiento y de retos diarios, de sobresaltos que irrumpen y lo cambian todo. Una historia en la que la soledad, la incertidumbre y la pérdida se entremezclan con la tenacidad, con el amor y, sobre todo, con el asombro…”


En Los abismos me he encontrado a mí misma, me he enfrentado a mis miedos, mis deseos, mis pasiones, mis ilusiones, mis añoranzas, y me he sentido una más en la historia de estas mujeres que encaja lentamente como un puzzle perfecto y armonioso. He sido ellas, las he sentido, y también he estado a su lado, como igual y como lectora. Las he acompañado a lo largo de la historia de sus vidas y al profundizar en ellas han profundizado en mí. Dos de ellas viven por y para la literatura y junto a ellas descubrimos la ardua pasión por la escritura, podríamos ser la misma persona, porque las tres compartimos el alma de la literatura, como una solitaria que nos devora desde dentro, o como una semilla que crece y sus raíces nos colman y es un árbol y en cada hoja hay una historia descubierta o por descubrir. 

Yo también estoy buscando mi propia historia mientras escribo.

Las protagonistas consiguen traspasar el papel y conmover con intensa belleza y un realismo palpable, respirable; creo que no importa que escribas o no, que compartas la profundidad del alma con ellas o no, sólo que leas, que las leas y te dejes atrapar, te emocionarán inevitablemente.

Debo resaltar la narración de esta novela porque es impresionante, el trabajo que ha hecho Iban Petit al entrelazar las diferentes historias de cada protagonista es sublime, cambia la narración intercambiando a las protagonistas no por capítulos –que es lo habitual– sino por párrafos –cada uno o dos párrafos te cambia de perspectiva– y es algo que me ha maravillado a cada página porque consigue que sea perfecto, cómo fluye la historia, cómo intimas con los personajes, cómo cada párrafo va creando un todo poco a poco… es la primera vez que leo algo así y me ha parecido brillante, la idea y cómo ha conseguido escribirla, no sobra ni un párrafo, ni una palabra, ni una coma, es una novela redonda y perfectamente creada, igual que sus personajes, he sentido una conexión con ellas no sólo por la parte literaria que nos une sino también como mujer y me parece muy admirable que un escritor haya podido meterse así en la piel de personajes femeninos. He sentido que la novela creaba un aura de conexión entre mujeres que abarcaba todo, a mí, al autor, y a los personajes, incluso llegando al final tiene mucha importancia la sororidad y el feminismo y es maravilloso. 

Esta es la segunda novela que leo de Iban Petit (su segunda novela) y me ha complacido descubrir que tiene un estilo muy marcado, hay pautas que repite en sus personajes, como el amor por la literatura y la necesidad de cuestionarse su mundo de forma filosófica y melancólica. Si su primer libro me gustó y me sorprendió (Anotaciones circulares) en este se ha superado a sí mismo en todo y ya estoy deseando leer su siguiente novela. 

Iban Petit es un escritor con mayúsculas, leedlo si no lo habéis hecho ya.


“Ahora estoy vacía y todo lo que me rodea es inmenso.”

“Supe en aquel instante que de nuevo me enfrentaría a una soledad que ya conocía. Y, de nuevo, pensé en ponerme a escribir.”   Escribir para apaciguar la soledad, para convertir la soledad en un hogar cálido y acogedor, en un hogar con fotografías enmarcadas. 

“¿Por qué me dedico a escribir? No me pregunto por qué escribo, sino por qué decidí dedicarme a ello. Mario Vargas Llosa compara la definición de un escritor con la solitaria. Dice que la vocación de un escritor es como un parásito que al instalarse en el cuerpo hace que todo lo tengamos que compartir con él. “La vocación literaria es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada puede anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas –de sus dichosas víctimas– unos esclavos.”
Me dedico a escribir para estar inmersa en todo momento en una actividad lúcida, me digo. Para dejar el espacio necesario a la fantasía y permitir que esta se expanda por completo, y así yo acabar generando, por fin, una historia compleja y completa. Para enfrentarme al abismo de una vocación que ha sido constante a lo largo de mi vida. Para sentir vértigo. Porque para esconderme de mi primer yo y abrazar el segundo es necesario dar libertad al tercero. Para aprender un oficio. Para llegar al precipicio. Para crear criaturas. Para publicar y ser juzgada. Porque hay algo dentro de mi cuerpo, un aura interior que implosiona –o quizá una solitaria que se mueve– que me dice que esto es lo auténtico, lo verdadero.